Goleada en el adiós al seleccionador

Robert Moreno era anoche tan protagonista del partido España-Rumanía como los jugadores. En las vísperas, convencido de que además de la clasificación el equipo nacional se colocaría como cabeza de serie en la fase final de la Eurocopa, se dio nota y fue de un diez. Fue frase que seguramente lanzó a la opinión pública cuando ya media España estaba convencida de que su puesto en el cargo tocaba a su fin. El nombre de Luis Enrique sobrevolaba el Metropolitano y el seleccionador, que se había venido arriba, se debió dar mejor nota todavía cuando en el descanso la Roja vencía por 4-0. El sábado salió henchido de Cádiz con el 7-0 a Malta. Roberto Moreno ha cubierto la etapa de sobresaliente de espada del maestro Luis Enrique con bastante acierto aunque empató con Noruega y Suecia, tal vez los dos mejores conjuntos del torneo.

El míster varió sensiblemente la alineación con respecto a la anterior aunque mantuvo en el centro del campo a Cazorla, jugador que maneja el balón, los espacios y hasta los disparos a gol mejor que el resto de la plantilla. La selección no parece poseer un sistema de juego con el que pueda garantizarse el triunfo y, sin embargo, ha encontrado capacidad goleadora.

Anoche, centro de Cazorla, jugador del Villarreal y remate de Gerard Moreno, delantero del Villarreal. Pero los balones para marcar no salieron solo del asturiano. También Gayá con más frecuencia por la izquierda que Carvajal por la derecha, crearon momentos de agobio en la portería rumana. Marcó primero Fabián a centro de Gayá. El tercero fue de Gerard y también el cuarto aunque un defensor colaboró al desviar la trayectoria del balón.

Gustó la facilidad con que fueron llegando los goles. El guardameta español, Kepa, sólo tuvo que realizar la parada de la noche tras un fallo defensivo. A la selección, que no se le descubren grandes posibilidades futuras porque no existe el conjunto comparable al que ganó dos Eurocopas y un Mundial, se le disfruta la creación de momentos de peligro ante el meta adversario y las oportunidades de gol. Contra Malta pudieron ser más de siete y contra Rumanía no se aumentó en la segunda parte como se podía creer porque el equipo bajó su tensión. Puso menos intensidad y ello favoreció a los rumanos que hallaron más especio en el campo. Las sustituciones no crearon mejor juego ni más jugadas de peligro en el ataque. Se notó la ausencia de Cazorla que cedió su puesto a Alcácer. El quinto tanto, obra de Oyarzabal, compensó la falta de ambición en la segunda mitad.