El Barça no inspira imagen de campeón

El Slavia salió a jugar en el Camp Nou sin complejos de ningún tipo. Desde el primer minuto se creyó capacitado para buscar el triunfo y a ello se dedicó. Su persistente presión para no dejar jugar al Barça, su velocidad en el juego y magnifica colocación en el campo, imposibilitaron la victoria barcelonista de la que esta semana sale más cuestionado su entrenador. Independientemente de la clasificación, que tiene en las manos, sobre su futuro no resulta complicado predecir que ni tiene imagen de campeón.

Al Barcelona actual le cuesta poseer el balón. Ya no es el equipo que con tanta autoridad dirigía el juego. Contra un conjunto como el Slavia de Praga no igualarse en la velocidad es correr peligro permanente. El equipo checo jugaba con un despliegue físico extraordinario. En defensa era normal verle con seis jugadores en línea componiendo una defensa sin huecos y en avanzadilla también se veían seis de sus futbolistas en el área de Ter Stegen. Los ataques barcelonistas tropezaban con una malla difícil de perforar. Hasta Messi tuvo minutos en los que no halló el momento de dejar constancia de su presencia. Tardó en hacerlo y lanzó un disparo a la cruceta después de buscarse la posición para el disparo en jugada en al que, como es habitual, tiene que superar a tres adversarios.

Para el Barça fue más fácil encontrar por la derecha con Semedo o Dembelé penetraciones con peligro. Tardó en entrar en juego Jordi Alba que por la banda izquierda tenía como acompañante a Griezmann de quien siempre se espera más aunque tiene capacidad de sacrifico y retrasa su posición hasta jugadas en las que se convierte en un defensor más. El Slavia con sus contras rapidísimas especialmente por la banda de Olayinka en la que Semedo sufría para evitar los centros al área, puso en un brete a la zaga barcelonistas en la que Piqué y Lenglet durante muchos minutos trataron de sacar el balón desde su posición aunque con múltiples devoluciones horizontales o hacia atrás. En uno de los ataques checos llegó el gol que había buscado con Stanciu y Masopust con anterioridad. Era el último minuto del primer tiempo y el tanto fue anulado por fuera de juego. Fue síntoma claro de que el partido tenía muchos que jugar.

Los cambios del lesionado Alba por Sergio Roberto, el de Busquets por Rakitic y el de Dembelé por Ansu Fati no surtieron efecto. Dembelé hizo cosas espectaculares, pero que no acaban con buen fin y Ansu Fati todo lo que tocó fue efectivo. No es extraño que el Camp Nou comience a rebelarse.