El Barça-Madrid, en manos del Gobierno

La Liga de Fútbol Profesional ante los problemas que pueden surgir en la celebración del partido Barça-Madrid en el Camp Nou ha pedido cambiar el orden de los partidos de manera que el primero se juegue en el Bernabéu y el segundo en el campo barcelonés cuando, presumiblemente, no habrá situación tan conflictiva como la actual. Liga, Federación y ambos clubes tienen su opinión y la expondrán. Sin embargo, este partido va a ser cuestión de Estado. El partido se jugará si el Gobierno lo permite.

Desde el punto de vista deportivo alterar la disputa de los partidos pueden tener trascendencia. Los clubes se hacen la idea de que la ida y la vuelta pueden ser condicionantes importantes. Todos pretenden jugar en casa el segundo partido tanto en eliminatorias como en Liga por si en el mismo es necesario jugarse el título o algo parecido. En el caso de los enfrentamientos entre los dos grandes de la competición española, independientemente de lo que esté en juego, siempre hay cuestión de honor por medio. No es el honor de los futbolistas, ni de los directivos, es el de los seguidores que siempre quieren pertenecer al ganador, al más grande.

La decisión, deportivamente, la habrían de tomar las tres personas competentes: Carmen Pérez, Lucas Osorio y Pablo Mayor. Mas no puede ser este caso cuestión de un comité de competición. El asunto es más importante. Está más allá de lo estrictamente futbolístico. Carmen Pérez es representante de la Federación Española, preside el comité y también es jueza única en determinados aspectos. Pablo Mayor actúa en nombre de la Liga y Lucas Osorio es el miembro independiente. De entrada, la Liga ya posee el 33 por ciento de la votación.

La Federación ve plausible alterar el calendario por los problemas que se pueden producir en el recinto barcelonista. Desde el Ministerio del Interior, que siempre se anuncian los partidos calificados de alto riesgo en este caso no darían calificativo inferior.

Madrid y Barcelona se habían opuesto al plan de la Liga. Ninguno de los dos deseaba el cambio, aunque en el Bernabéu se pedía que se tomaran toda clase de medidas para garantizar la seguridad de los jugadores tanto en el viaje como en el hotel, ya que habría que pernoctar el viernes.

Posdata. Aplazar el partido y jugarlo entre semana más adelante podría ser la solución intermedia. Ninguna solución gustará plenamente.