Se acerca la vuelta de Luis Enrique

La selección española de fútbol, la masculina, está de nuevo en competición. Ha de disputar dos encuentros en los que debe consolidar su posición en la liguilla de clasificación que dará paso a la disputa de la Eurocopa. Al frente de la misma estará Robert Moreno quien ocupa el cargo tras el triste abandono de Luis Enrique. No hay partido de La Roja en el que no se eche en falta al entrenador asturiano. La desgracia que se cebó en su familia lo convirtió en el ser humano que por su fuerte carácter no parecía. Luis Enrique muestra físicamente el dolor sufrido. Todavía no ha superado la muerte de su hija. Peor lo está pasando aún su esposa.

Luis Enrique, que siempre ha sido gran aficionado al ciclismo, sigue saliendo los fines de semana por las carreteras cercanas a su residencia. Hace kilómetros en los que en ocasiones coincide con otros aficionados de la zona con los que comparte alguna conversación. Quienes lo ven sobre la bicicleta conocían el buen carácter que tenía tiempo atrás cuando corría unos kilómetros con ellos. De aquellas excursiones era fácil recibir el mensaje de que fuera de la tensión del fútbol es individuo amable y simpático. Quienes a veces se vuelven a encontrar con él mantienen la opinión de siempre, pero perciben en él un dolor que no puede disimular.

Luis Enrique aún no está en plenas condiciones humanas para recuperar el puesto de la selección. El tiempo está cicatrizando la herida por la desaparición de Xana y no es arriesgado vaticinar que su vuelta no está muy lejana. Su sustituto es también su mejor alumno y nada mejor para la selección la vuelta al dúo que comenzó a llevarla hacia la meta de la Eurocopa.

Sería injusto afirmar que el actual seleccionador no mueve un hilo sin consultar con Luis Enrique, aunque parece lógico que no discrepe de lo que han sido ideas comunes durante años. Tal vez lo ideal sería que pensaran juntos en el banquillo.

Posdata. Pepe Oneto se nos ha ido. Cuantos lo conocimos guardaremos grandes recuerdos. Conviví con él los años en que fui cronista de las Cortes. Tomar café con él cuando éramos muy pocos los periodistas que acudíamos diariamente al hemiciclo era un placer. En cualquier momento tenía una frase de la que tomar nota. Era una enciclopedia de la política de la Transición. Era un gran compañero. Ya somos muchos los que estamos en la estación en la sala de espera. A Pepe se lo han llevado ya desde el andén. Y casi no hemos tenido tiempo de decirle adiós.