Rahm resucita a Seve

El golf siempre ha tenido catalogación popular de deporte elitista. Lo ha sido y aún lo es a pesar de los avances de los últimos años. Como todos los deportes ha necesitado figuras emblemáticas y se da la circunstancia de que la más importante, Severiano Ballesteros, ha alcanzado mucho más reconocimiento después de muerto. Fue figura internacional de primerísimo orden y siempre se quejó de que en España no se le tenía la consideración con la que contaba en el Reino Unido o Estados Unidos, por ejemplo. Severiano está ahora más que nunca en el podio gracias al nacimiento de otro jugador que lleva camino de emularle y le recuerda como ejemplo a seguir: Jon Rahm.

La aparición auténticamente estelar del vizcaíno ha revitalizado el golf. Con veinticuatro años ha ya conseguido nueve victorias en el ámbito internacional. Arrancó en España como juvenil y se formó en Estados Unidos. Su arranque profesional fue epatante Su continuidad le ha valido ser catalogado de míster Top 10 porque es capaz de acabar los torneos que no gana entre los diez primeros.

Ha renovado su título del Open de España y ha sido preciso que su admiración por Severiano y las inevitables referencias a éste hayan hecho pensar que el golf tendrá un campeón probablemente más reconocido popularmente que Seve y José María Olazábal, ambos ganadores de dos chaquetas verdes del Masters.

Rahm tiene el nervio ganador que tenía el cántabro. En algunos momentos ha sido necesario sujetarle para que no se desbocara. Todavía hoy, aunque ya ha digerido el ansia ganadora que le llevaba a perder el oremus, muestra alguna salida de pata de banco. Creo que fue el sábado cuando un boggy le sacó el genio y se corrió el peligro de que malversara cuanto había hecho positivamente. En la Residencia Blume, en Madrid, y en la Universidad de Arizona donde el profesor Tim Mickelson, hermano del gran jugador Phil, lo sometió a duros entrenamientos para aplacarle ánimos. Las enseñanzas universitarios, tiempo en el que fue el mejor jugador del mundo en su categoría y ganó los más prestigiosos trofeos de la edad, le valieron para crecer de manera casi desbocada. Está en el momento de alcanzar las templanzas y lo está consiguiendo.

Posdata. El fútbol influye en el golf. Rahm juega los días finales de rojo por su querencia hacia el Athletic Club del que fue directivo su abuelo. Rafa Cabrera Bello lo hace de amarillo por Las Palmas. Los campeones de golf son periféricos.