Tarde de pitos y empate final

El Madrid salvó los muebles en la segunda parte. Dos goles de cabeza, de Sergio y Casemiro a seis minutos del final equilibraron la balanza. La expulsión del capitán belga y la salida de Vinicius fueron determinantes en los minutos finales. La emoción volvió al Bernabéu. Lo que pudo haber sido una derrota humillante se salvó con el genio tradicional del conjunto madridista que en los peores momentos es capaz de obtener el perdón de sus pecados. Los goles difuminaron lo que había sido actuación impropia de un equipo habituado a las grandes gestas europeas.

El suplente del Madrid, Keylor Navas, es titular en el PSG. El suplente del PSG se convirtió en la gran sorpresa del Bernabéu porque Zidane dejó en la caseta en el descanso a Courtois y se la jugó con Areola. El fallo en el primer gol y los pitos del público forzaron al entrenador a cambiar al portero y la primera intervención del inesperado fue salvar un gol. El relevo es síntoma de lo que podría ser sublime decisión.

En el descanso del Madrid-Brujas los aficionados madridistas se podían preguntar si su equipo estaba perdiendo el dulce encanto de la Liga de Campeones. A la media parte el Brujas había marcado dos goles, seguía jugando con peligro al contragolpe y se defendía en su área concierta fortuna. Tau y Dennis se enfrentaban con peligro a los descoordinados zagueros madridistas y Mignolet, entre los palos, defendía a su equipo con alguna parada extraordinaria. Por el contrario Courtois no ofrecía garantías en el marco de casa.

La parroquia del Bernabéu se sintió más que decepcionada, ofendida. Courtois no fue el portero deseado en el primer gol. Tampoco en el segundo en el que atacante se llegó a trastabillar. La gente se impacientó con Lucas Vázquez jugador que siempre dio cuanto tiene. Ante el guardameta hubo pitos porque se espera de los especialistas de la casa que hagan algún milagrito. Los hizo repetidamente Iker Casillas y se ganó todas las confianza Keylor Navas que ha sido pasaportado al PSG. En el Bernabéu se entiende que se ha cambiado la seda por el percal como dice el lenguaje taurino. Consecuencia de lo visto fueron los pitos en varias ocasiones. Zidane, en el descanso, por cuestiones técnicas o morales, dejó en la caseta a Courtois y alineó a Areola. Para suplir al lesionado Nacho recurrió a Marcelo.

El Madrid con los goles en contra se acrecentó, luchó, buscó la portería belga y sacó corners constantemente. No bastaron los esfuerzos y ni siquiera la gran jugada de Benzema, que estuvo a punto de llegar con el balón a la portería del Brujas. Fue lo mejor del Madrid.

Los nuevos ímpetus madridistas tuvieron como consecuencia el gol de Sergio Ramos, de cabeza, marca de la casa, que puso en el partido la ilusión por borrar la deriva europea. En los partidos anteriores coperos el Bernabéu había vivido dos derrotas (0-3 y 1-4) y habría sido humillante nueva derrota. En el ambiente se pulsaba la remontada. El graderío precisaba salvar los muebles. La derrota en París había escocido demasiado. El empate fue casi regalo.