Los éxitos españoles ya agobian

La selección española de baloncesto se ha clasificado para las semifinales del campeonato del mundo. Rafa Nadal ha ganado el Open Usa de Tenis, la selección A de fútbol marcha viento en popa en la Eurocopa. Los equipos nacionales Sub-21 y Sub-19 levantan copas con frecuencia, las chicas de fútbol han marcado época en el pasado Mundial, la selección de balonmano femenino y las actuaciones individuales como Carolina Marín , la halterófila Lidia Valentín, la nadadora Mireya Belmonte y otros muchos nombres de variadas disciplinas, que pido permiso para no aumentar la larga lista de vencedores y vencedoras, ha colocado al deporte español en las cimas que hace unos años resultaban puras fantasías.

Hemos pasado del individualismo, Santana, Bahamontes, Ballesteros y otros ilustres, que hacían del personalismo la única meta nacional, a los éxitos colectivos. No éramos casi nada cuando se trataba de competir en Juegos Olímpicos o Mundiales en los que no pasábamos de la mediocridad. En Munich 72, por citar un antecedente, conquistó una medalla de bronce en boxeo, Rodríguez Cal, minimosca, apareció en la ceremonia de clausura cuando Clidfford Luyk lo subiò en sus hombros y le dio la bandera nacional para que se viera y quedara constancia de que habíamos estado allí.

Ahora se sale de los juegos y los mundiales con medallas y récords. Actualmente hay mujeres en deportes tan variados como yudo, aguas bravas o lucha y nadie se extraña de que suban al podio muchachas como Ruth Beitia. El cambio ha sido trascendental. Del deporte español cabe esperar cualquier resultado favorable. Se acabó el tiempo en que los dirigentes decían aquello de que lo importante era participar.

Nos hemos alejado de los tópicos y hablamos de tú a tú a cualquiera de las naciones de las que hace unos años deseábamos parecernos. En muchos aspectos estamos por delante de ellas. Que gane Nadal y que los baloncestistas luchen por una medalla mundialista ya no es novedad. Hace años que hemos pisado tales podios.

Posdata. Luis Enrique se está recuperando física y mentalmente de su desgracia. Año nuevo, seleccionador nuevo.