Nadal puso a España en imaginaria

La selección española de baloncesto sin Pau Gasol, Mirotic o Ibaka, tres grandes pivotes contrastados en la NBA, ha conseguido romper los pronósticos según los cuales era Serbia el equipo que podía oponerse a Estados Unidos en la final mundialista. Se temía que faltara presencia intimidatoria debajo de la canasta porque solamente Marc Gasol está a la altura de los grandes especialistas. Hasta el momento no ha sido necesario lamentar las ausencias. El equipo en su conjunto a pasado algunos apuros en los comienzos de algunos partidos, especialmente contra Irán y ha sabido sobreponerse a los malos principios y ha terminando ganando cada encuentro. Contra Serbia lo hizo brillantemente. Hasta el punto de que llegó a tener veinte puntos de ventaja.

Lo fundamental en baloncesto aunque aparentemente deciden las estrellas la experiencia dice que son tan importantes estas como quienes salen del banquillo para compensar deficiencias o dar descanso a quienes luchan durante la mayor parte de los minutos. En los momentos cruciales Ricki Rubio, Llull, Fernández o Claver han compensado con sus decisiones, pérdidas de balón o tiros mal dirigidos, en los momentos en que los adversarios parecía que iban a romper la buena racha española. Ahora, quedan los partidos que llevan a la final. Por lo visto hasta el momento el equipo merece confianza.

Rafael Nadal creó insomnio en la madrugada del domingo al lunes. El torneo USA era el galardón que le acerca a la buena estrella de su amigo Federer del que se ha quedado a un solo gran premio de diferencia. El partido contra el ruso Medvedev se prolongó hasta la incertidumbre del quinto set, pero se cumplió la tradición. Todo tenista que llega a la quinta manga pierde y acaba rendido físicamente. Es lo que tiene enfrentarse a Nadal en una final.

Posdata. Baloncesto, tenis y ciclismo nos han librado el fin de semana de la murga de los grandes fichajes futbolísticos.