España, con sufrimiento final, ganó en Bucarest

España jugó en Bucarest y el partido tuvo la memoria de Luis Enrique casi como argumento. Primero se guardó un minuto de silencio por la muerte de Xana, la niña cuyo nombre ha entrado con tristeza en la historia del fútbol. Hubo brazaletes negros que también vistieron los rumanos. En el equipo estaba el espíritu del exseleccionador. Su sucesor, Robert Moreno, ya ha insinuado que está esperando que quien fue su jefe en años vuelva a la selección. Este hizo pensar que la alineación que presentó tenía que ver con la afición de Luis Enrique a aportar a quienes están en mejor forma, como es el caso de Alcácer y dar minutos a jóvenes con futuro como Fabián, Ceballos y Oiarzabal en la segunda parte.

El futuro está en quienes ganaron el campeonato de Europa de selecciones Sub-21, en aquellos que han de ir entrando en La Roja y ello ocurrió en Bucarest con la presencia de los citados más el realista Llorente. Robert Moreno, que bebe las mismas aguas futbolísticas que Luis Enrique, de nuevo contó con Kepa en la portería que empieza a dejar a De Gea en la suplencia a pesar de que en los comienzos de la etapa de Luis Enrique era el titular casi indiscutible. Ciertos errores abrieron paso a la renovación.

No creó juego muy plástico de La Roja tal vez porque en el centro del campo tardó en entrar más cohesión y más orden en los engarces con los atacantes. No hubo renuncias de Fabián y Ceballos y éste, especialmente trató de entrar en toda clase de jugadas de ataque y hasta le hicieron el penalti. España volvió a a utilizar a los laterales, Navas y Alba como atacantes más que defensores. Llorente y Ramos se las bastaron para controlar a Puscas y Stanciu los delanteros más peligrosos.

Lo más sobresaliente acabó siendo la actuación del portero rumano Tatarusanu que evitó goles de Alcácer y Rodrigo quienes rematador en varias ocasiones con sello de gol. El guardameta respondió con notable eficacia. Solevante en el penalti lanzado por Sergio Ramos equivocó el lanzamiento. El capitán español lo engañó hábilmente. Alcácer y Rodrigo mostraron su capacidad para lograr desmarque cada vez que hubo pases buscando la espalda de los zagueros rumanos. Fue el portero quien logró que media parte acabara con un sólo gol.

Alcácer en jugada de Ceballos y pase final de Jordi Alba, marcó el segundo tanto. La intranquilidad por el resultado volvió con el gol de Andone y la posterior expulsión de Llorente. Hermoso tuvo que salir a cubrir el hueco de la defensa y Alcácer le cedió el sitio. No hubo tregua por parte rumana que intentó el empate hasta el final. Kepa salvó la victoria con dos paradas en los minutos finales.