Comienzo en sentido contrario

El Barcelona, casi invencible en las últimas temporadas, debutó en esta con derrota en San Mamés. El Madrid, que acabó la campaña precedente a distancia sideral del Barça y que ha tenido una pretemporada tirando a lamentable, y hasta fue humillado por el Atlético (7-3), empezó con triunfo inapelable en Vigo.

El equipo barcelonés no pudo alinear a Messi y su entrenador, Valverde, compuso una alineación más que discutible. Para el míster azulgrana todo habían sido parabienes en los últimos tiempos. Pese a ello dentro del Camp Nou hay algunos dirigentes no lo tienen en sus mejores opiniones. Empezar la Liga con derrota es cambiar el ritmo de la historia más reciente. Zinedine Zidane se hizo cargo del Madrid y en esa corta etapa no tuvo el éxito que se esperaba y hasta lo dejó en peor situación que sus antecesores. En los comienzos de la presente temporada cosechó decepciones. La victoria en Balaidos ha devuelto confianza al equipo y a los dirigentes.

El Madrid jugó muchos minutos con diez jugadores por expulsión de Modric y justo en ese tiempo fundamentó la victoria. El equipo confeccionado por Zidane se parecía demasiado al que fracasó el el año anterior y ello no hacía presagiar mejoría futbolística. Y ocurrió lo inesperado. Bale, que estaba defenestrado, acabó siendo jugador clave durante todo el partido. Marcelo, que también estaba en la puerta de salida, demostró que puede seguir en el conjunto titular. Kross estaba condenado a la suplencia y marcó un gol espléndido y jugó el mejor partido de los últimos veinte. Zidane, que no pudo contar con Hazard, lesionado, lo mismo que Mendy y no echó mano de Jovic hasta el final, se la jugó con los clásicos y acertó. Sin embargo, lo ocurrido en Vigo debe entenderse como muestra sin valor. Estamos demasiado lejos del final para pronosticar cambio radical. Pero es indicativo.

El Barça sin Messi, y lesionado Suárez, no tuvo pegada en ningún momento. En el centro del campo faltó conducción a pesar de que De Jong mostró cualidades de las que puede ofrecer. Dembelé se enredó demasiado y Greizmann pasó inadvertido. El Barça, de momento, incógnita.

Posdata. Faltaban tres minutos para que acabará el partido. Salió Aduriz, 38 años, y el primer balón que tocó lo transformó en gol en precisa chilena. Donde hubo siempre queda.