Un taurino lidia el pleito Rubiales-Tebas

En la guerra ente la Federación Española de Fútbol y la Liga de Fútbol Profesional los clubes están en contra de la fórmula de Luis Rubiales y a favor de Javier Tebas. Dicho de otro modo, les importa una higa que se junten entre sábado y domingo la gran parte de los encuentros ligueros porque lo que les vale y seduce es el contrato millonario de las cadenas de televisión.  Un estamento federativo sentenció contra la Liga. Ahora quien va a decidir es el juez del tribunal de lo contencioso Andrés Sánchez Magro, que además de especialista en gastronomía es un gran aficionado a los toros. Tengo para mí que le gustan más los toreros llamados de arte que los futbolistas goleadores. Desde un punto de vista en que se ha de confiar en un juez en este caso se trata de un imparcial.

Rubiales aporta la teoría de la defensa de los clubes más modestos porque con un programa tan amplio se perjudica a los que han de juntar unos cientos de espectadores, o como mucho unos miles, en los horarios en que no tropiezan las transmisiones con los partidos de divisiones inferiores. Tebas aduce un argumento que resulta casi incontestable porque el campeonato es cosa de los entidades de Primera y Segunda y los dineros que estas proporcionan tienen que ver con los horarios en que los espectadores pueden estar horas y horas frente al televisor para no perderse uno solo de lo que les puede satisfacer. Los 1.200 millones de euros del contrato actual fundamentan un reparto goloso entre los clubes, distribución que ahora se hace de manera proporcional y no como en tiempos en que el manso, la esquila y el cencerro se lo llevaban dos.

Posdata. Rubiales parece adoptar posturas de su antecesor Ángel María Villar.