Los grandes están por los trueques

El Madrid tiene dificultades para configurar su plantilla. Fundamentalmente, porque le sobran grandes estrellas. El Barcelona pasa apuros para fichar a jugadores como Griezmann y no sabe como resolver el problema de Neymar. En el Atlético no hay alharacas, no dan tres cuartos al pregonero y están configurando su elenco con jugadores interesantes. El Valencia, cuarto de la Liga y participante en Liga de Campeones, solamente ha dado un buen golpe con el fichaje de Maxi Gómez. Cillesen entra en el pacto por Neto y el propio Maxi ha llegado en operación en que Santi Mina ha vuelto a Balaídos.

Están funcionando algunos trueques y hay clubes que se proponen cambiar cromos para abaratar contratos. El sistema es bueno aunque no el que más funciona. No obstante hay situaciones que tratan de resolver los dirigentes de Madrid y Barcelona con intercambios en los que entren más los jugadores que los dineros.

En el Madrid colea el problema Bale porque no lo quiere y no encuentra quien pague por él. El galés, que está bien aconsejado, no mueve un músculo y espera que surja la operación de la que salga beneficiado. No va a ser fácil porque el club pretende recuperar parte importante de lo que pagó cuando lo fichó. En Inglaterra no están por la labor de actuar con la mínima generosidad.

El Barça se la ve muy contracorriente con la pretendida vuelta de Neymar. El jeque Al Kheilafi no es partidario de hacer concesiones. El jugador se ha portado no como un caballero, sino como lo que es y al dueño del club le importa una higa lo que pretenda. El Barça no tiene dinero para el retorno y por ello está moviendo la operación por el sistema del trueque. Para la vuelta del brasileño se ofrecen no mas de cuarenta millones, lo vendieron por 222, y en el paquete incluyen a Coutinho y Rakitic. También se maneja en la operación el nombre de Dembelé aunque el presidente Bartomeu ha llegado a decir que éste es mejor que el brasileño. La operación está más enquistada que las conversaciones entre Pedro y Pablo Manuel.

Posdata. Monchi ha vuelto al Sánchez Pizjuán y ha echado mano de la revolución para cambiar la plantilla. Sabe comprar y mejor aún, vender.