Dos penaltis fueron alivio

La selección española de fútbol está en periodo de transición. Tanto que es prácticamente imposible recitar nueve de los once nombres que podríamos considerar titulares. No los hay y de ahí que el seleccionador maneje una agenda con tantos futbolistas y cambie tantas alineaciones. Frente a Suecia, salvo tres minutos en los que Olsen portero sueco se convirtió en el héroe de su equipo, no hubo muchos momentos que relatar del juego de la primera parte. La victoria llegó en el segundo tiempo con dos penaltis marcados por Sergio Ramos y Morata y la guinda del donostiarra Oyarzabal. El cambio de actitud, más decisión en el ataque, llevó a la victoria holgada que durante muchos minutos había parecido complicada.

En el centro del campo jugó mucho mejor Cazorla contra Islas Feroe. También se echó en falta la presencia de Rodri que cubre más campo de Busquets y ahorma más el conjunto desde atrás. La formación con Isco y Asensio dos grandes jugadores, cuyo futuro es alentador, no han sido lo mejor del Madrid y han llegado a la selección sin las ideas muy claras careció de garra. Colocar a ambos como delanteros, cada uno por una banda es error porque ambos tienen tendencia a ir hacia el centro. En tales circunstancias era previsible que la defensa sueca abortara las intenciones de penetración por la zona central de su área.

Con Fabián, Busquets y Parejo no bastaban claras penetraciones para que llegara algún balón en condiciones a Rodrigo, el único delantero que, por cierto, no tiene la imagen del rematador que precisa el equipo nacional. En la segunda parte apareció Morata y con ello se reforzó el ataque satisfactoriamente. Éste suplió a Asensio que, evidentemente, no es autentico delantero.

Faltó más nervio en el juego pese a que Carvajal y Jordi Alba intentaron sus llegadas por las bandas, que no fueron tan peligrosas como protagonizan en sus equipos. En conjunto faltó profundidad. En la segunda mitad hubo más impulso, más decisión y ello sirvió para que se pudieran alternar los minutos de toque constante y pases conservadores con contragolpes con más peligro.

Se salvó el compromiso y se mantuvo el liderato en el grupo. Ahora, vacaciones hasta septiembre.