Fin de semana glorioso

Hay siglos que no está uno para nada y semanas en las que cielos y tierra sonríen. La selección española de fútbol femenino debutó en el Mundial con victoria. Nunca había sucedido tal. Lo más importante, por encima de la misma, el modo en que vencieron y las armas que emplearon para no salir derrotadas, como pudo haber ocurrido ya que el primer gol fue surafricano. Las chicas habían merecido al menos tantos aplausos como lo que se ganaron los chicos ante Islas Feroe. Tal vez era más difícil que vencieran las muchachas que lo hicieran los titulares de la Roja.

El domingo tenía que ser jornada de celebración grande aunque que gane Rafael Nadal en París ya casi no es noticia. El triunfo ha aportado la sensación de que es invencible, al menos después de derrotar a Roger Federer con quien se ha visto ya en tantas finales que antes de jugar casi pueden pactar el número de sets. Siempre, eso sí, con el triunfo del manacorenses quien ha aportado al lenguaje deportivo la palabra duodécima.

Que ganen las chicas en cualquier disciplina ya no sorprende. Si se repasan los dos últimos años ha sido arrollador el paso de deporte femenino, individual o colectivamente, por los podios del mundo. Faltaba que las femeninas comenzaran a consagrarse en un torneo en el que había que obtener el primer éxito. Lo hicieron remontando un gol en contra, derrochando fuerza e inteligencia para derrotar a las surafricanas.

El fútbol femenino ha abierto nuevos cauces en nuestro país y ya no sorprende que a un partido entre dos de los equipos de su mejor competición asistan miles de espectadores. Se ha dado ya la circunstancia, favorable para ellas, de que sus encuentros aportan más aficionados a las gradas que la mayoría de los clubes de Segunda B. Y en muchos casos superan a los de Segunda. Y no es por insistir, pero también se han visto partidos de mujeres con más espectadores que en algunos de Primera. El fútbol femenino ha pedido paso y hay que dárselo. Ello obliga a modificar cuestiones de orden económico y social. Son profesionales y ello fuerza al tratamiento que se otorga al futbol masculino.

Posdata. España A, La Roja, se la juega ante Suecia. Es el partido importante del grupo clasificatorio para la próxima Eurocopa. La alineación variará con respecto a la que venció a Islas Feroe. Esta vez el encuentro es de primer orden y el Bernabéu, escenario idóneo.