Solo un genio no basta

La final de la Liga de Campeones la ganó el Liverpool que era el favorito. Muchos aficionados españoles preferían que fuera campeón el Tottenham para dejar más en ridículo al Barça que fue eliminado por los rojos de Liverpool. Desde el punto de vista barcelonista, a fin de cuentas, quienes los eliminaron fueron los mejores. Duele menos lo ocurrido en aquel 4-0. Independientemente de lo sucedido en el campo es notoria cierta desilusión entre los espectadores neutrales. No gustó en demasía la final. Tal vez no fue la más emotiva y de mejores jugadas de las que fueron celebradas en años precedentes.

Hubo pasarela porque en los dos bandos había futbolistas de gran prestigio. Salah se fue a casa con su condición de goleador y Kane se retiró sin haber hecho lo propio. Al margen de lo que se opina en España de lo visto hay que convenir que el final de temporada ha sido glorioso para el fútbol británico. Las dos grandes finales, las han ocupado cuatro clubes de los suyos. En España, donde presumimos de tener la mejor liga del mundo, catalogación exagerada sin duda porque no  es oro todo lo que reluce, no hemos catado ninguna de las dos tardes de jolgorio europeo. El fútbol español se ha quedado en ser sede y en aportar al cuarto árbitro, Mateu Lahoz.

Ahora que hemos visto como se las gastan en Inglaterra donde causalmente hay varios entrenadores españoles, lo que dice algo bueno de nuestro fútbol, además de varios futbolistas tan protagonistas como sigue siéndolo el canario Pedro, es el momento de reflexionar. Tal vez convendría pensar más en la composición de equipos compactos, de fuerte contribución atlética que en el fichaje de los grandes astros europeos.

El Barcelona tiene en sus filas al mejor jugador del mundo, pero ha quedado demostrado que un genio no basta. Hay que acompañar desde la portería al área contraria. El Liverpool, que eliminó a los barcelonistas dejó sentado, incluso el día que en que fue derrotado en el Camp Nou, que su fortaleza no se basaba en acciones individuales, sino en la del conjunto.

Posdata. Pasados los fastos europeos tocan los festejos de alfombra roja para difuminar lo poco felices finales de campaña.