Sevilla tiene color valenciano

Ni triplete, ni doblete; todo se fue al garete. En Sevilla, como ocurrió la funesta noche en que perdió la Copa de Europa ante el Steaua de Bucarest, el Barcelona salió derrotado cuando era favorito y delante tenía a un equipo que había protagonizado la temporada más irregular de su historia. Estuvo coqueteando con los puestos de descenso y finalmente se clasificó para la Liga de Campeones de la próxima campaña.

El Valencia comenzó las celebraciones de su Centenario con angustias constantes. Lo acaba con la copa que lo proclama Campeón de España (título tradicional) y en la Liga Europa llegó a las semifinales. Nunca hubo una primera parte tan nefasta y decepcionante con récord de empates y un final tan espectacular. La diferencia entre los finalistas de Heliópolis fue clara: el Barça no es un equipo, sino un jugador excepcional, Messi, al que acompañan un gran portero en Liga, Ter Stegen, y un gran central durante todo el año, Gerard Piqué. El Valencia que ganó la Copa fue un grupo de jugadores con espíritu solidario, con ambición estajanovista, que creyó en sus posibilidades a pesar de tener delante uno de los más famosos equipos del mundo.

No es novedad decir que el Barça juega caminando. No es descubrir el Mediterráneo afirmar que sin los futbolistas que hicieron historia y fueron ejemplo mundial quienes les han sucedido ni siquiera se parecen y lo que fue característica de su juego ha desaparecido. No hay fútbol de toque, ni rapidez en las contras. El Barça ha desfigurado su imagen y se ha mantenido en el primer puesto español porque junto a sus posibilidades se han unido las deficiencias de sus mayores adversarios.

El Valencia tardó menos de cinco minutos en avisar de cuál era el argumento del partido. Fallo lamentablemente en ese instante la más clara ocasión de gol, pero reculó ordenadamente, defendió su parcela con orden y contó en el centro del campo con un armador magnifico como es Parejo. Los valencianistas lucharon con decisión, no pensaron en ningún momento que el adversario era favorito según todos los pronósticos. Y a la contra, con rapidez en los desplazamientos y centros desde la posición de extremos ganó el partido. Dos chicos de la casa, Gayá y Soler dieron los dos pases de los goles. El Valencia ha disputado dos finales en Sevilla y ha ganado ambas.

El Barça de hoy es tan distinto al que tanto se le admiró en años pasados que tuvo que recurrir al lanzamiento de balones al área en busca de un remate salvador. Marcelino, ante tal circunstancia, optó por reforzar la zaga con hombres altos y ello le bastó para llegar al final con un solo gol en contra, Por cierto que el conseguido por Messi no fue producto de una de sus geniales jugadas.

Posdata. El Madrid con sus derrotas mandó al paro ideológico a los muchos periodistas que le siguen con fruición. El Barça los ha recuperado. Ya tienen tema.