Tres entrenadores bajo sospecha

Valverde ha ganado la Liga y puede proclamarse campeón de Copa. En el Camp Nou, después de los dos desastres seguidos en Liga de Campeones, ha perdido credibilidad. Dos ligas seguidas parecen poco y la Copa casi no cuenta. Hay clubes en los que cuando se marcan grandes metas y no se alcanzan hay que buscar un culpable y el más a mano es el entrenador.

Zinedine Zidane ha vuelto a casa con la vitola de gran salvador. Se le ha encomendado la ardua labor de recomponer la plantilla y con ella afrontar el futuro. Se le suponía el hombre idóneo para que el Madrid vuelva donde solía y por el momento solamente consta que se ha incendiado el vestuario. A Zidane siempre se le ha supuesto habilidades para manejar el equipo y de momento no hay buenas noticias. Darle la boleta a Keylor Navas ha roto con la política que se creía que iba a implantar. En sus ideas hay algún fichaje que no cuenta con toda clase de plácemes. En el Madrid sueñan con estrellas que den mucha más luz. Pogba, por ejemplo, no acaba de ilusionar. Se le considera jugador de la segunda fila de estrellas a las que se quiere atraer. Malo sería que se acentuaran las diferencias entre el entrenador y quienes manejan la economía de la entidad.

Simeone se va a enfrentar a la renovación del elenco. Confirmada la salida de Griezmann, aunque no se haya definido el lugar al que va a ir a parar, se suman las salidas de Godín, ídolo de la parroquia, Juanfran a quien no le satisface el modo de renovar el contrato, Lucas y Filipe Luiz. Son bajas importantes y se anuncia que por Rodri existe una oferta de un club inglés. Si tal sucede el cambio será profundo.

En estos momentos se duda de las virtudes de Simeone como patrón de pesca. En su historial pesan fichajes de los que el club se ha tenido que desprender. Con el cambio que se avecina se sospecha que Simeone no tendrá tanta carta blanca para completar la plantilla.

Posdata. Esta semana tenemos uno de los grandes torneos de golf en Estados Unidos. Rahm, Sergio García, Cabrera Bello, Otaegui y Campillo componen gran quinteto. Rahm es la esperanza.