El negocio queda en Madrid

Un viejo cronista deportivo con quien coincidí en numerosos acontecimientos futbolísticos en vísperas de los mismos cuando se le pedía su pronóstico solía decir: “Victoria mínima de uno de los dos salvo empate”. Si cuantos creímos que la final de la Liga de Campeones no apuntaba a inglesa porque el 3-0 del Camp Nou y el 0-1 del Ajax con el Tottenham presagiaba la derrota de los ingleses hubiésemos dominado nuestro optimismo no habríamos marrado como lo hemos hecho. Ocurrió todo salvo en contra.

Me pareció el Liverpool el mejor conjunto de cuantos habíamos visto en la competición y lo dijo a pesar de la derrota en Barcelona y me reafirmé posteriormente. En esto estaba en lo cierto. Me entusiasmó el juego del Ajax, que recordó al de sus mejores años y hasta hubo que echar mano de la memoria para compararlo con aquel en el que triunfó Johan Cruyff. Sin perder la buena opinión que del mismo tuve, pese a la eliminación en lo único que me acerqué a su devenir fue en constatar que estaba formado por nueva generación y tal vez la juventud podía ser su gran delito. Consideró que con el 2-0 en el partido de vuelta ya no había nada que rascar.

Es la segunda ocasión en que dos equipos ingleses juegan la final europea. Desde el punto de vista económico Madrid recibirá unos millones de euros. Especialmente lo celebrarán los sucesores del señor Mahou que por cierto era muy madridista. La final en el Metropolitano es gran decepción por la ausencia de equipos españoles, El torneo parecía programado y a ello se aspiraba, para que lo jugaran Barça y Madrid que defendía titulo. Ninguno de los dos ha sentado plaza y menos aún el Atlético, el anfitrión, que moralmente casi estaba obligado a ser protagonista. Y tampoco.

Nos hemos pasado años ponderando las virtudes del juego de posesión de la jugada elaborada y ello dio réditos al futbol español cuando estaban en la selección jugadores como Xavi e Iniesta, por poner un ejemplo. Los ingleses juegan a otra cosa. Han demostrado que para vencer hay que correr. Caminando no se alcanza la victoria a no ser que se cuente con jugadores que protejan el balón, que no lo pierdan en pasecitos cortos. Los ingleses corren más y son más verticales. Sus contragolpes, con delanteros de tanta eficacia como los que poseen, apabullan a quienes se entretienen en pensar.

Posdata. Valverde ha perdido credibilidad. Del Villarreal lo echaron porque pretendió cambiar la exitosa fórmula de Pellegrini y fracasó. Ahora lo acusan de malbaratar el estilo de la casa.