¿Hay más elogios para Messi?

¿Se han acabado los elogios a Lionel Messi? ¿Ha comenzado la universal polémica sobre quien ha sido el mejor jugador de la historia? ¿Aguantan la comparación Pelé, Maradona y Di Stéfano que hasta ahora estaban en el podio? Ya hace tiempo que las maravillas que es capaz de protagonizar el argentino han encontrado toda clase de alabanzas. Últimamente, más que elogios hay exclamaciones de admiración. Sobran los conceptos futbolísticos. Está más allá de lo que es el fútbol. Me temo que al paso que vamos, y de acuerdo con las sorpresas que nos depara cada partido, terminaremos por elevarle de tal manera que serán inútiles los epítetos más a mano e incluso los menos recurridos.

A Messi le hemos visto sentencier que es el número uno en el lanzamiento de los libres directos. Es de una previsión matemática. El porcentaje de aciertos está por encima de los de cualquiera de los grandes especialistas. En 1978, tuve el encargo de la Editorial Rizzoli de Milán de escribir un libro sobre la historia de los campeonatos del mundo. No era obra tocho para contar partidos, resultados y alineaciones. Era más bien dedicado a lo más notable que había ocurrido en cada una de las celebraciones. Uno de los capítulos estuvo dedicado al hecho de que se acusaba a Francia de que jugaba con un gol de ventaja; el que marcaba de libre directo Michel Plat, que entonces era el gran especialista. De ello tuvo mal recuerdo Arconada, que aunque llegó a tocar el balón no lo pudo detener porque era casi imposiblde. Del Barça de ahora habrá que llegar a la conclusión de que juega con ventaja. Sale a jugar con un gol a favor. El que inevitablemente marca Messi.

La ventaja del argentino reside que su repertorio no se limita a ese tipo de disparos, aunque es bien cierto que cuando consigue uno como el que le marcó al Liverpool ya no es cosa de quitarse el sobrero, la gorra o la barretina que sería propio de un culé. Cuando Messi logra una de esas maravillas hay que aplaudirlo aunque ello sea en perjuicio de nuestro equipo. Ferdinand y Lineker, que comentaban el partido para un canal televisivo inglés, se levantaron de sus asientos y celebraron el tanto como si hubiera sido propio. Tal vez  el que ellos les habría gustado marcar. Convendría grabarlo para no tener que recurrir a la memoria. Es la imagen de lo que solo un predestinado es capaz de hacer.

Posdata. Casillas nos ha dado un susto. Hemos padecido su infarto como propio porque Iler ha sido durante muchos años nuestro portero, el de la selección. En el Madrid ganó muchos más puntos que sus delanteros. Un abrazo. Tu corazón ha palpitado en el de los aficionados de todo el mundo.