El título tiene que esperar

El Atlético pretendía prorrogar que el Barcelona celebrara con antelación el título liguero del Barcelona y para ello tenía que vencer al Valencia, El equipo valenciano tenía la obligación moral de sumar los tres puntos para seguir aspirando a la cuarta plaza. Antes del partido estaba a dos puntos, los que le superaba el Getafe. A los colchoneros les bastaba con seguir en la segunda plaza lo que significa estar por encima del Madrid. A los merengues valencianistas jugar la Liga de Campeones es aspiración lógica y tras el mal comienzo de Liga comienza a ser gloria. El Atlético logró su objetivo. El Barça no se pudo proclamar campeón ayer. El Valencia no logró alcanzar su propósito.

El partido tenía el problema de la lluvia. Los seguidores atléticos no podían llenar el recinto dado el adverso clima. El escenario era poco habitual dado que faltaba el calor de una de las hinchadas más animosas del campeonato español. Contrariamente a los problemas de la lluvia convenía dejar sentado de que los campos españoles han desterrado el barro. Los céspedes son alfombras que admiten el agua sin que los charcos, salvo momentos excepcionales sean la característica fundamental.

Tradicional campo con barrizal era el antiguo del Athletic Club. Era tan conocidas sus condiciones que una tarde en que no dejaba de llover en la plaza de toros de Las Ventas un reportero, poco práctico en lenguaje taurino le peguntó a Roberto Domínguez que como el resto de cuadrillas estaba esperando salir o la suspensión, se acercó micrófono en mano y le espetó: ¿ Cómo ves el terreno? Roberto con sabiduría de los viejos toreros respondió: “Como San Mamés”.

Ya no hay espacios en los que los futbolistas acaben embarrados hasta las cejas. Afortunadamente. Colchoneros y valencianistas se mantuvieron sobre el agua con la debida resignación y aún así trataron de practicar fútbol excelente. Un error de Guedes propició el ataque rojiblanco que acabó con el gol de Morata, jugador que está obteniendo el perdón por sus antecedentes madridistas.

El Valencia comenzó cediendo terreno y ello favoreció el dominio de los anfitriones. Con el gol en contra el Valencia se hizo a la idea de que debía atacar. Lo hizo. Equilibró la posesión de la pelota y en jugada muy elaborada en la que participaron varios futbolistas Santi Mina le puso el balón a Gameiro en condiciones idóneas para el gol.

El juego fue bastante equilibrado y el desenlace fue producto de un disparo de Correa que había salido a sustituir a Filipe Luiz. Fue un disparo desde fuera del área que se fue cerrando hasta entrar en la meta de Neto y éste se limitó a admirar la trayectoria. No cejó el Valencia que ya había empatado dos veces. La segunda, de penalti que Parejo lanzó con fuerza tal que, Oblak que adivinó la trayectoria no pudo evitar la diana.

Hasta el final hubo interés. En tarde tan adversa fue admirable que asistieran unos miles de espectadores y los jugadores se emplearan como si disfrutaran de las mejores condiciones climáticas.

Posdata. Al Barça prefería ser campeón en casa y todo indica que lo será. La fiesta, en el Camp Nou.