El despido de Bale será aplaudido

El Real Madrid tiene que resolver cuanto antes el problema Bale. No recuerdo un caso en que un jugador extranjero tenido como gran figura y contratado por millones de pesetas antes y euros ahora haya creado en la sociedad tanta polémica y tantas diferencias entre los seguidores del equipo y los propios miembros de la plantilla.

En la historia madridista, que he vivido durante más de medio siglo, he conocido llegadas de futbolistas extranjeros como los franceses Hon y Luciano, que tuvieron buen papel aunque nunca extraordinario o el suramericano Borbolla que acabó cedido al Celta. Ha habido casos recientes en que se ha llegado a discutir a Netzer que llegó estrella de Alemania y nunca obtuvo otro calificativo que el de “nibelungo” que le favorecía. Recientemente, James tampoco acabó en el podio. Ha habido algún caso en el que el jugador singular ha tenido definiciones en plan chufla. Pero nunca ha habido un caso como el de Bale.

El público del Bernabéu lo rechaza. Cuando aparece en el campo para sustituir a alguien recibe reproche mayoritario. El hecho de que no ostente la condición de titular es dato suficiente para que esté en entredicho constantemente. En los últimos meses para mantenerlo entre los futbolistas de primera fila los entrenadores han tratado de ponderar sus virtudes y han defendido sus cualidades en las conferencias de prensa. Todo han sido brindis al sol para suavizar las polémicas. Ya no hay quien lo defienda.

Bale entra de lleno en las operaciones de salida. La plantilla del club ha de tener grandes variaciones porque la temporada no ha sido lo brillante que cabía esperar. Zidane tiene sobre la mesa los fichajes con los que ha reforzar el equipo. Está convencido de que para optar a ganar la Liga y ser campeón en Europa son varios los puestos que hay que reforzar. Es notorio que tiene delante el doloroso deber de decidir quienes han de salir. El asunto Bale tal vez sea el menos complejo. Sobre todo porque crece diariamente el consenso general respecto de su venta. Será un traspaso que aunque suponga perjuicios económicos, dado lo que costó y el escaso rendimiento que ha dado será recibido con el aplauso general.

Posdata. Tocar a un árbitro como hizo Diego Costa tuvo sanción de cuatro partidos. Alberola Rojas tocó con infantil colleja a Morata y sólo he han castigado con una semana de descanso.