Santi Cazorla, todo corazón

El Villarreal está el borde del descenso. Ha vivido dos jornadas en las que pudo haber mejorado su situación de manera sustancial y falló. Ocurrió en Vigo donde ganaba 0-2. Sucedió en El Madrigal cuando vencía por 4-2 al Barça y ha rematado su secuencia de grandes frustraciones en el campo del Betis. El equipo villarrealense tiene entre sus demonios la desgracias sistemáticas de los últimos cinco minutos. Esta vez, en el noventa, en los suspiros finales el árbitro pitó penalti contra los béticos. Fue encargado del lanzamiento el mejor futbolista del equipo, el más fiable. Era sin duda Santi Cazorla, que en Villarreal ha recuperado su vida futbolística después de dos años en los que la desgracia se cebó en uno de sus tendones de Aquiles. El balón iba a ser lanzado por Santi. El empate servía fundamentalmente para que el conjunto avanzara en su camino hacia la salvación y ocurrió lo inesperado. Cazorla no convirtió en gol el penalti del que dispuso. Fue un mazazo para el club, el equipo, los jugadores en sus conjunto y, fundamentalmente, para él. Había tenido en sus pies un punto que habría mirado hacia la salvación y falló.

Cazorla rompió a llorar tras el error. Fue imagen dolorosa. Fue la mejor plasmación de los sentimientos de un profesional que cometió un fallo y no pudo contener su pesar. Hay ocasiones en que los futbolistas ante situaciones de desgracia son calificados injustamente de mercenarios. Nadie podrá jamás poner en duda la pasión de Cazorla. Llegó al Villarrreal en edad juvenil y allí creció. Tuvo que pasar uno por la cesión al Recreativo porque el entrenador Manuel Pellegrini, que tanto ha sido ponderado, no lo consideró esencial. Regresó y posteriormente, cuando ya era futbolista consagrado y campeón de Europa con la selección nacional, fue traspasado a Inglaterra.

Santi ha cubierto etapas importantes en la selección y ha vivido la peor etapa de un futbolista. Una lesión lo tuvo dos años en tratamientos inútiles. Le llegaron a decir que con que pudiera caminar ya podría darse por satisfecho. No se rindió y en el Villarreal le volvieron a abrir las puertas para que pudiera volver a sus jugador de fútbol. Fue tratado y entrenado adecuadamente hasta que pudo volver al césped. Poco a poco recuperó gran parte de su calidad y acabó siendo el mejor futbolista del Villarreal. No hay jugada de gol que no sea fabricada por Santi.

Falló el penalti y sus lágrimas rompieron el corazón de miles de aficionados y de muchos de los profesionales del fútbol. Hasta algunos adversativos acudieron a los medios ensalzar sus cualidades.

Villarreal vivió hace años la frustración de un penalti: el que falló Riquelme en Liga de Campeones que llevaba camino de la final. Aquel error tuvo contestación emocionante. Nadie se lo reprochó y recuperó aplausos. En el caso de Cazorla tampoco hay dudas. Socios y simpatizantes del Villarreal le están mostrando sus solidaridad. Su bonhomía, bien conocida entre los profesionales del fútbol, le ha valido mensajes de ánimo. Santi Cazorla ha mostrado la faz más humana de un deporte que en muchas ocasiones no cuenta con el aprecio general. Cazorla pasará a la historia más que por su calidad futbolística por su grandeza de corazón.

Posdata. La cabeza de la Liga está clara. El descenso ofrece un futuro incierto. El menor error costará la vida del artista.