Aprobó con la prueba del nueve

Zidane

El Real Madrid de Zidane es nuevo y Benzema se convirtió en el argumento viejo con el que soñaron mucho tiempo en Chamartín. Cuando no se aguardaba surgió la brillantez de la prueba del nueve. El delantero francés se encargó de dejar media alegría en el campo con el tanto que llevó al equipo a la victoria. Zidane alineó un equipo que, en teoría era suficiente para derrotar el colista de la categoría y, no obstante, hubo que aguardar al último suspiro para confirmar que el nuevo entrenador puede ganar partidos, aunque con sufrimiento, recurriendo a lo más efectivo de la historia madridista que ha sido la juventud.

Zidane dio descanso a varios titulares y recurrió al recién llegado Brahim, contó con Marcos Llorente y lo más sorprendente puso en la portería a su hijo Luca a quien no se debe calificar en aparición tren inesperada. Tampoco es cuestión analizar la actuación de Isco, jugador de quien se esperan grandes actuaciones y en el momento presente no parece preparado física y mentalmente para afrontar posiciones de mando tras tantos meses en los que a veces ni siquiera ha sido miembro del banquillo,

El entrenador madridista echó mano del elenco. Además de los citados recurrió a Odriozola, Ceballos, Valverde, Mariano y dio presencia a Lucas Vázquez. Fuera estuvieron Modric, Casemiro y Kroos la base del centro del campo y tal vez por cansancio con la selección prescindió de Asensio. Le dio nueva oportunidad a Bale y el público lo volvió a suspender. El galés que la mayor gracia que se le conoce ha sido la coña marinera que le gastaron sus compañeros en el vestuario poniendo a prueba sus conocimientos de español, volvió a ser alma en pena. Pena de verdad la del club que acabará vendiéndolo en mercado de rebajas.

Posdata. Las grandes incógnitas de la semana, los partidos del descenso.

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