La sartén por el mango

La FIFA y la UEFA, las dos multinacionales del fútbol, no se conforman con el negocio que manejan. Están dispuestas a abusar del poder. Quieren dirigir el mayor número de clubes del mundo con el fin de promover sus torneos. Todo ello está basado en el aporte de los clubes, de las sociedades, en su mayoría anónimas, que están al pairo cada vez que una de las dos grandes organizaciones internacionales decide hacer cambios sustanciales. Quieren la sartén por el mango y el mango también.

La FIFA aspira a ampliar su influencia y poder, además de ingresar dineros. Quiere mejorar el llamado Mundialito. Tal y como estaba funcionando, que el que lo ganaba se lo tomaba como la gran conquista del espacio, con la ampliación llevaría a la participación de veinticuatro equipos. En el reparto de participaciones a Europa le concedería ocho plazas. Ahora juegan seis más el anfitrión y ello lleva a encuentros sin ninguna chicha. Solamente la final, y porque en ella suele haber un europeo de primer orden, es seguida por millones de espectadores.

Los manejos no acaban en esta reforma. La Liga de Campeones quieren convertirla en lo que podría ser el primer paso para crear la gran Liga de Europa y dejar a las ligas nacionales en segundo plano. El dato singular estriba en la pretensión de llevar los partidos de este torneo a los sábados y, consecuentemente, programar las ligas nacionales entre semana.

La fórmula permitiría disputar catorce encuentros en lugar de los seis de ahora lo que daría más dinero de patrocinadores y seguramente de espectadores porque el fin de semana es una bicoca. Ya hay protestas por los partidos de los lunes y no quiero imaginar lo que sucedería si los equipos españoles no participantes de esta competición europea tuvieran que jugar lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. Tal propuesta es un ataque frontal al fútbol nacional. No sería extraño que se produjera una protesta mayoritaria y dejara a los elegidos solos y al margen de las ligas nacionales. No parecería muy divertido que Madrid y Barcelona, pongamos por caso, solo pudieran jugar entre ellos ya que podría darse el caso de que el resto de clubes se negarían a jugar contra ellos.

Posdata. La Liga europea puede ser el futuro. Algunos clubes europeos, están a favor de marginar al resto. La reacción inmediata, las protestas colectivas.