Tanto cambio no hace equipo

Luis Enrique tiene in mente hacer probaturas. Piensa que hay que ir haciendo el equipo del futuro inmediato y de ahí que haya llamado para los dos partidos primeros de la nueva Eurocopa a jugadores en los que no hace mucho ni siquiera se pensaba. Contra Malta cambió el conjunto que se enfrentó a Noruega. Muchas variaciones nunca pueden dar sensación de cohesión. Tanto cambio no hace equipo. En todo caso se examinan las condiciones de algunos futbolistas.

Entre los once que jugaron contra Noruega y los que lo hicieron con Malta apenas hubo relación futbolística. En realidad, aunque todos habían sido internacionales no les venía mal la calificación de nuevos en la plaza. Las rotaciones deben ser muy medidas para que la columna vertebral se vaya asentando.

Hizo jugar a Kepa por De Gea, pero hubo poco que contar el guardameta vasco. Estuvo de espectador de primera fila. En la defensa, Sergi Roberto y Gayá ocuparon las plazas de laterales largos con los que cabe pensar que hacer correrías por las bandas son las acciones más favorables para romper retaguardias tan pobladas como la maltesa. La entrada de Navas contribuyó a mejorar el sistema y un pase suyo dio ocasión a Morata para marcar su segundo tanto. Los anfitriones, prácticamente jugaron con nueve defensas y un jugador medio avanzado. Ante tan tupida muralla era difícil llegar al gol.

Con la posesión de la pelota no fue suficiente. Hubo que recurrir al sistema más tradicional del contragolpe para romper el marcador. Hermoso envió un pase largo que Morata ganó ante su adversario y batió a Bonello.

La alineación de Gayá y Bernat hizo pensar en aquel experimento del Valencia en el que Mathieu y Alba se relevaban por la banda izquierda. Bernat no se sujetó a tal labor ya que tendió a internarse y por lo tanto no hubo tal prueba.

España se enredó cuando abusó del pase corto. Le fue mejor reducir el número de toques. Con más rapidez los malteses tenían más dificultades para defender su portería.

La victoria no fue para echar cohetes, pero tal vez sirvió para comprobar hasta qué punto hay jugadores que merecen seguir en las listas de llamados.

Posdata. Mis García y mis Candau no estuvieron en México. Sí lo hicieron los López Obrador.