Contra Noruega, pruebas

La selección española derrotó a Noruega, pero no entusiasmó. Luis Enrique compuso un equipo en el que, fundamentalmente, se experimentaba. Perdida la generación de los grandes triunfos, el actual seleccionador no tiene otro remedio que hacer pruebas. Hay pocos jugadores que puedan tener la condición de titular indiscutible y en tal situación es difícil componer alineaciones en las que se pueda obtener imagen muy favorable.

Contra Noruega, selección de segundo orden, el equipo español tuvo el balón, creó más jugadas de ataque, rondó siempre por el área adversaria y creó varias ocasiones de gol. Hubo escasa eficacia ante el portero noruego y se llegó a la victoria de penalti, en disparo de Sergio Ramos que se ha especializado en el tiro a lo Panenka, que pone los nervios de punta porque la ejecución ha de ser perfecta y el cancerbero contrario poco dispuesto a mantener la posición.

Tras una etapa en la que los seleccionadores recurrieron al falso 9 Luis Enrique puso en liza a Rodrigo y Morata que habitualmente ocupan la tradicional plaza de ariete aunque de maneras diferentes. Rodrigo acertó en el remate que valió el primer gol y Morata dispuso de varias ocasiones para marcar y no anduvo fino. La escasa fortuna ante el gol hizo fuerte al guardameta noruego.

Luis Enrique echó mano de jugadores como Ceballos y Asensio que no han sido titulares en el Madrid de Solari  y recurrió a Parejo para el centro del campo, jugador que fue humillado por Lopetegui al alinearle un minuto. Parejo puso su calidad en la conducción del balón y mostró capacidad suficiente para estar en la zona. Aun cuando entren en el equipo otros jugadores de corte más o menos similar.

Tal vez la característica fundamental del debú en la nueva competición europea fue recurrir a varias pruebas aunque alguna, como es el caso de Navas, su internacionalidad viene de lejos. El técnico echó mano de dos laterales que con anterioridad fueron extremos y mantienen su condición de expertos por las bandas y ello mantuvo cierto aire como ha sido el de tiempos recientes aunque por Navas jugara Carvajal.

Lo visto en el campo de Mestalla no puede levantar entusiasmos indescriptibles, mas si debe mantener expectativas de futuro.

Posdata. A Sergio Ramos le falta su pareja de baile: Piqué.  Debe ser recuperable.