Messi y la afición bética, dos maravillas

Escribir sobre Lionel Messi recuerda a aquella charanga de pueblo que en los bailes agarraos cuando quería distinguirse tocaba la misma pero con más bombo. Tal parece que de una jornada a la siguiente estamos obligados a seguir ponderando las condiciones futbolísticas del jugador barcelonista sin escatimar elogios. Ciertamente se nos están acabando las frases que definan las maravillas de este jugador de quien afirmar que es el mejor del mundo ya es tópico.

Confieso que siempre he tenido cierta admiración por el Betis club que, entre otras grandes historia, tiene la de haber crecido de la mano de un torero e intelectual como fue Ignacio Sánchez Mejías. Este hizo grande el club con fichajes de jugadores extraordinarios la mayoría de los cuales eran vascos. Media España de aquella época en que los aficionados se aprendían las alineaciones de memoria conocía la de Urquiaga, Areso, Aedo. El Betis tiene en su tradición datos tan curiosos como que acabara creando lo que llamaban su filosofía. Seguramente en ello tuvo que ver que su delantero centro fuera Unamuno, que no era sobrino del filósofo quien si era tío de Pichichi. Su segunda gran época fue el triunfo en la Copa de 1981, en el Vicente Calderón, con Rafael Iriondo en el banquillo y Esnaola batiendo en el penalti decisivo a su colega Iribar. Dos vascos derrotaron al Athletic Club.

Estas anécdotas, que han enriquecido el “manque pierda”, han ganado nueva admiración. Que pierda su equipo y que el público se ponga en pie para mostrar su admiración por un gol conseguido por Messi no suele estar en los antecedentes. Desgraciadamente tampoco deja escrito para el futuro una forma de actuar. Las aficiones no suelen mostrar admiración por el contrario cuando pierde su equipo.

Se me hacía difícil volver a mostrar admiración por Messi. La afición bética me lo ha puesto fácil. Cuando el público se pone en pie para aplaudir a un adversario que le ha marcado tres goles es fácil colegir que lo que se ha visto en el campo es nueva maravilla.

Posdata. Estamos en semana de selección. Luis Enrique se la juega con profunda renovación.