Llegó el comandante

Llegó el comandante y mandó parar. Apareció Zidane en el Bernabéu y todo fue distinto. De entrada, le enmendó la plana totalmente a Solari. En su primera salida contó con Keylor Navas para la portería. Fue su  guardameta cuando el Madrid le quiso colocar a Kepa Arrizabalaga. También lo prefirió a De Gea. Darle puesto en su primer equipo es dejar sentada cual es su idea con respecto a este puesto.

Estaba desahuciado Isco al que Solari había ninguneado y al que había puesto en tan difícil situación que pareció que lo más conveniente era que saliera del club. Jugó y marcó un gol. No contaba Asensio de cuya calidad nunca nadie había dudado, pero todos habíamos entendido que no estaba para ser el futbolista al que tanto se ponderó. Salió y participó en las mejores jugadas del partido incluida la del gol de Isco que abrió la puerta de la esperanza.

Marcelo estaba muerto y Reguilón había tenido buenas actuaciones hasta el extremo de que ya parecía que el brasileño no tenía otro puesto que el del banquillo. Marcelo se pareció a sí mismo. Volvió a crear las jugadas de ataque con las que tanto disfruta aunque en sus correrías deje algún hueco defensivo.

A Modric no hacía falta que nadie le dijera que cualquiera que sea el entrenador tiene puesto en el centro del campo. Lo ocupó con su sobriedad habitual y efectividad constante. Y sin mediar descanso alguno

El Madrid comenzó mal con Lopetegui, error que inmenso error, y con Solari hubo momentos en que pareció que levantaba el ánimo. No fue así y Florentino Pérez, presidente pragmático, no halló mejor solución que  recurrir a Zidane. Éste se fue porque se temía que el equipo no estaba para repetir hazañas. Ha vuelto cuando todo está a su favor. Cualquiera que sea el final de la Liga, que no será malo, le valdrá para cimentar su fama de hombre que sabe manejar el vestuario y sin inventar nada táctico sabe llevar al conjunto al aire que le conviene. Zidane tiene, además, la gran ventaja de que puede hacer y deshacer. Será quien dicte salidas y entradas. Florentino le ha debido prometer toda clase de bendiciones a sus decisiones.

Posdata. Falló el Atlético en Bilbao. Más ventaja para el Barça al que perseguía y al que no se ha acercado.