Oración, despedida y cierre

“Oración, despedida y cierre”. Con esta frase, pronunciada por uno de los clásicos locutores de Televisión Española cuando era la única, Eduardo Sancho, David Cubedo, Jesús Álvarez o Joaquín Ramos, el más joven de todos, se daban por acabadas las emisiones. Era la medianoche porque de tal horario no se solía pasar y el personal se iba a la cama. Con el 1-4 del Madrid-Ajax, quienes se fueron al descanso fueron los seguidores madridistas. Descontentos con el equipo por sus derrotas ante el Barça, la eliminación en Liga de Campeones, en lo que consideran que es su torneo, el patio de su casa muy particular, ya no significó gran indignación. Ya se cayó en la resignación cristiana. El Ajax ingenuo en casa no cometió esta vez tantos errores y su superioridad en todos los aspectos fue incuestionable. Solamente el gol de Asensio, que era el 1-3, puso media ilusión por una épica remontada. Mas dos minutos después Schoen lanzó un libre directo y Courtois no fue el portero eficaz que se espera. Y ahí fue el final y la pantalla futbolística fue a negro.

En menos de media hora el Ajax, con dos goles, puso la eliminatoria a su favor. En media hora de juego el Madrid tuvo que hacer dos cambios por las lesiones musculares de Lucas Vázquez y Vinicius. En los primeros cuarenta y cinco minutos el equipo madridista estrelló dos remates en los palos. Fue lo mejor. Tuvo más peligro que juego. En ese tiempo también el Ajax tuvo oportunidades para llegar al descanso con un par de tantos más. A Neres no había quien lo parara y tanto por la banda de Carvajal como por la de Reguilón los holandeses llegaron como Pedro por su casa. Fundamentalmente, porque en el centro del campo manejaron el balón con soltura y protagonizaron penetraciones casi fulgurantes.

Hubo un cuarto de hora en el que ni amparándose a toda deidad parecía inevitable el desastre. Dominaban los del Ajax porque Kroos está para el banquillo y Casemiro no es el de tiempo atrás. Solamente Modric se multiplicaba para evitar que los contrarios fueran siempre dueños de los rebotes, de las disputas de balón dividido y de los pases verticales hacia Courtois, que tuvo que evitar en un par de ocasiones mayor ventaja visitante.

Solari sólo castigó a Bale y tuvo que recurrir a él por lesión de Lucas Vázquez. El equipo necesitaba más manejo de pelota y en lugar de recurrir a Isco optó por Asensio. El Madrid con el partido perdido necesitaba jugar con más serenidad, con menos atolondramientos para poner la eliminatoria en orden distinto. Un gol ponía el empate y a partir de ese momento todo era posible, pero no llegó tal oportunidad. La segunda parte hubo derrota y humillación.

Sucedió lo que ha sido fórmula de esta temporada. Lo que no púe ser no púe ser y además es imposible. Demasiados errores desde el comienzo de la campaña. Anoche en copa europea se consumó la nefasta temporada. Ni Copa, ni Liga, ni Europa. Lo que queda, salvo milagro, son minutos de la basura.