En baloncesto, como en el fútbol

Dos clubes de fútbol, Barcelona y Real Madrid, la excepción en el mundo del baloncesto, jugaron la final de Copa y el término de la misma se pareció a lo que puede ocurrir, y de hecho sucede, cuanto los futbolistas se enfrentan en cualquiera de los dos campos. Los segundos con que acabó la contienda han vuelto a envenenar el ambiente. Los instantes con que se dio por acabado el encuentro registraron dos acciones discutibles y por una de ellas el Madrid ha llegado a decir, que estaría dispuesto a abandonar la ACB. El Madrid ha ocultado que los árbitros cometieron el error de no sancionar una personal antideportiva protagonizada por su jugador Randolph. Ello le favoreció y, consecuentemente, llegó el segundo hecho que se puso fin al partido con una discutible decisión de los jueces del encuentro.

Independientemente del suspiro final, cuya interpretación puede ser errónea, más lo fue el que no se señalara la antideportiva acción de su jugador. De haberlo hecho, además de los dos tiros libres, presumible aumento de la distancia en el marcador, el Barça habría tenido posesión de la pelota y con más ventaja lo presumible habría sido que también ganara.

Hace tiempo que creo que los tres árbitros no han sido solución porque se siguen cometiendo los mismos errores de antaño. Como cuando Víctor Más le birlaba un partido al Estudiantes, pongamos por caso. Tres en la cancha ha producido aumento de los gastos y si antes erraban dos, ahora, lo hacen tres. No estuvieron más acertados los tres que silbaron el Estudiantes-Andorra que se jugó en la misma cancha. En este partido ninguno de los dos era primera clase y por ello la victoria por un punto no creó drama.

Los Barça-Real Madrid serán siempre partidos de gran tensión y cualquiera de los dos tendrá razones o excusas para justificar la derrota. Mi amigo Pedro Ferrándiz estos sucesos los resolvía sin tanta indignación y tenía motivos para sentirse dolido porque, en su tiempo, los títulos de cualquier competición eran casi propiedad exclusiva.

Posdata. Fue más dolorosa la derrota de la mañana del Madrid con el Girona. Y aquí no hubo crujir de dientes.