Vuelven las emociones

En la pasada temporada, la marcha triunfal del Barcelona, con toda clase de instrumentos de viento y timbales, los medios de la Ciudad Condal interpretaron constantemente el sonido de las tamborradas de los pueblos de Aragón. Junto al ruido barcelonista se produjo el silencio madridista que encontró argumento defensivo afirmando que la Liga era un aburrimiento, que nunca se había dado un ambiente tan poco proclive a emociones. Desde el domingo parece que hemos vuelto a los mejores años del campeonato.

El Barça continúa liderando la clasificación pero la diferencia de puntos se ha acortado y el Madrid está solo a seis. Tal diferencia se considera muy remontable. Allá por la década de los setenta dije por vez primera, en el “YA”, que no consideraba al Madrid muerto hasta no tener en las manos el acta de defunción y el número de nicho en la Almudena. El domingo tras el empate del conjunto azulgrana en el nuevo San Mamés tuve de nuevo en la memoria que los cambios radicales entre los dos grandes han sido varios y nunca ha sido imposible recuperar el terreno perdido.

No es profecía tener en cuenta que seis puntos no son insalvables. No es pecar de optimismo desde el punto de vista madridista hacerse a la idea de que aún es posible el cambio. El panorama visto desde el puente ofrece visión distinta a la de la semana anterior y no solamente por el recorte en la clasificación. Lo que puede llevar a cambiar de opinión es la imagen que en una semana han ofrecido ambos clubes. Los barcelonistas sin Messi en plenitud son vulnerables. El Madrid con la recuperación moral física y mental de algunos de sus jugadores, que habían pasado por un bache impropio de su calidad, apunta a mantener el ascenso. Va hacia arriba y el Barça padece los nervios que proporcionan los días de incertidumbre de Messi, la lesión de Arthur, la caída de Coutinho y las dudas de Valverde para componer el once más idóneo. Han vuelto las emociones.

Posdata. Era general la creencia de que Bale había sido incapaz de hablar español. Ha quedado comprobado que no es así. Conoce el lenguaje más popular. Ya hace cortes de manga.