Athletic y Barça, a dos velocidades

El Barça, sin Arthur en el centro del campo no tiene posesión de la pelota. El Barça, sin Messi a pleno rendimiento encuentra pocas oportunidades para llegar el gol. El Barça, sin Jordi Alba para ser el socio habitual de Messi no encuentra la llegada por la izquierda. El Barça, con Coutinho, que se ha eclipsado solo, no cuenta con capacidad suficiente para montar jugadas de ataque con precisión y consecuente peligro. El Athletic forzando el juego a la resistencia física y la rapidez en los desplazamientos minimiza su inferioridad técnica y acaba por merecer mejor resultado. El Barça sumó un punto más, pero el Madrid se le ha acercado a seis. Queda Liga en el momento en el que el Madrid crece y el Barça está estancado.

La primera parte fue muestra de la rapidez contra la melancolía.  El Athletic desplegó sus mejores armas. Atacó con celeridad y con pases largos y se replegó con tal armonía que los barcelonistas no encontraron juego por el que penetrar. Ambos equipos jugaron a velocidades distintas. El equipo catalán pretendió imponer un ritmo menos acelerado, pero la imprecisión en el centro del campo le impidió la posesión del balón y con ello se vio empujado hacia su área.

Athletic y Barça trataron de imponer sus maneras. Garitano no escondió nada y por el contrario Valverde tuvo que airear sus deficiencias por la ausencia de jugadores básicos. Semedo ocupó la banda izquierda y lo hizo con más consistencia de la que cabía esperar dado que esa no es su banda. Sergio Roberto se quedó en el lado derecho. En ese juego de ataques rojiblancos, Williams era el arma que apuntaba a ser decisiva a pesar de las buenas colocaciones de Lenglet. El mejor remate fue desde fuera del área y salió de las botas de Susaeta. Ter Stegen tuvo que hacer la parada de la noche. Espectacular salto para evitar lo que tal vez mereció ser el gol de la noche.

La segunda parte cambió. Hubo más entrada en juego de Coutinho, relevado por Dembelé, el cambio de Vidal por Aleña y la mayor velocidad que quiso imprimir el conjunto barcelonista puso en el partido más emociones de las que hacían presumir los primeros cuarenta y cinco minutos. Los bilbaínos continuaron cerrando bien su área y Messi intentó las penetraciones entre varios contrarios y nutualmente no se convirtieron en ocasiones de gol. Como la que si tuvo Williams que detuvo Ter Stegen. La entrada de Munian proporcionó mejores conducciones de balón desde el centro del campo y los últimos minutos fueron casi de moneda al aire.