El Villarreal, noticia esperpéntica

El Atlético de Madrid ha fichado a Morata, jugador que antes de llegar ya era discutido por su muy reciente pasado madridista. Aunque se han mostrado fotografías en las que lucía la camiseta rojiblanca de su niñez, hay atléticos que, de momento, le niegan pertenencia espiritual a la sociedad. En cuanto haga goles, si es que lo consigue porque en las últimas temporadas ha ido de Herodes a Pilatos y no se ha consagrado como jugador excepcional como se le vaticinaba cuando vestía de blanco.

La noticia del día no fue ayer la presentación del jugador y ni siquiera la lamentable lesión de Carolina Marin, que fue operada de ligamento cruzado y se le auguran entre seis y siete meses de obligado descanso. Lo que sorprendió a los medios informativos fue que el Villarreal despidió recientemente a su entrenador, Javi Calleja, y lo sustituyó por Luis García Plaza. Y ayer le dieron la boleta a éste y recuperaron al destituido.

Fernando Roig, o quien mande ahora en el club, ha tomado dos decisiones que no concuerdan con el historial de la entidad que, en veinte años, ha dado muestras de dirección deportiva y económica de manera admirable. Roig ha sido buen director con proyectos bien planeados y mejor definidos. En la presente temporada en la que, al parecer ha dedicado todos sus esfuerzos a la dirección de la empresa de cerámica Pamesa y ha dejado el Villarreal en manos familiares, en este todo han sido desconciertos.

Se fichó mal a principios de temporada. No se reforzó el centro de la defensa adecuadamente porque Funes Mori ha sido operación fallida. No se cubrió rápida y adecuadamente a Bruno, lesionado por segundo año consecutivo, tampoco el traspaso de Rodri al Atlético y hubo tozudez para contar con tres delanteros centro, uno de los cuales, Gerard Moreno está para pasar una temporada en el banquillo hasta que se recupere.

Los traspasos y cesiones han sido operaciones erróneas. El Villarreal tiene setenta millones de euros gastados en jugadores que han sido cedidos. Para afrontar la segunda vuelta con posibilidades para salir del pozo que conduce a Segunda contrató a Iborra, pero es insuficiente. El centro de la defensa sigue siendo vulnerable y en medio del campo no hay mando suficiente para que lleguen balones con oportunidad de gol a los delanteros. El equipo no es lo que se creyó. Falta lucha, como ha señalado el portero, Sergio Asensio, y es preciso que se hagan alineaciones sensatas. Hasta ahora nadie ha dado pie con bola.