Benzema ya está bendecido

Se acabaron los lloros ante los Paúles. La grey madridista ha vuelto a encontrar consuelo en el Bernabéu. La parroquia vuelve a tener fe en el equipo. Ha regresado el gol, la alegría por los triunfos. Se ha acabado de padecer. Los éxitos llegan y hasta los ídolos reaparecen. El Madrid, que se encontró huérfano tras la marcha de Cristiano, que perdió el olfato del, gol, que empalmó resultados deprimentes, ha recuperado la victoria con todos los pronunciamientos favorables. No se trata ya de ganar con apuros, de estar justito para la victoria.

En Cornellá el Prat, en el campo de los periquitos, el Madrid hizo el mejor juego de la temporada y descubrió que Florentino Pérez tenía razón cuando protegía a Karim Benzema. Éste ya no tiene quien lo ensombrezca. Se ha convertido en la guía, el bastón de mando. Y no solo porque marca goles, sino porque despliega las condiciones futbolísticas que se le conocían, y que administraba tan a pequeñas dosis que el público no le comprendía y su presencia en el equipo titular era discutida.

No fue en Barcelona el primer partido en el que Benzema condujo al equipo en las mejores jugadas de ataque. Ya en casa había mostrado su calidad de líder. Tal vez en Cornellá, sin la presión del Bernabéu, se decidió a ejercer como piloto y condujo con brillantez las mejores combinaciones. Benzema no ha sido nunca un delantero centro rematador, un hombre con vida propia en el área. Siempre facilitó la entrada de Cristiano y apareció menos eficaz de lo que se aparenta cuando se llega al gol. Ha sido siempre jugador con movilidad suficiente para entrar por los dos lados del área y ayudar al compañero mejor colocado. Nunca ha sido acaparador, nunca ha pretendido ser el protagonista de relumbrón. Tal vez los tiempos en que estuvo discutido tuvieron que ver con su excesivo colaboracionismo y su ausencia de soberbia. El madridismo debe sentirse satisfecho. Más por el alumbramiento de un nuevo catalizador del juego de ataque que por los resultados satisfactorios. Lo segundo va de consuno con lo primero.

Posdata. El Villarreal necesitaba puntuar en Mestalla. Hubo deportividad. Ni atisbos de cambalache como se ha visto otras veces en otros lares.