Vinicius modera la crisis

Las crisis en el Madrid nunca duran un siglo. Cuando más aprietan las circunstancias adversas siempre surge algo que levanta la moral y hasta las buenas costumbres. Ha surgido el nuevo ídolo, la nueva estrella, la gran esperanza. Se trata de Vinicius a quien le vimos grandes cualidades en los pocos minutos en que fue requerida su presencia y en cuanto el entrenador le ha dado cancha ha acabado por encandilar al personal civil. El muchacho tiene a su favor unos cuantos factores. Es brasileño, joven y el club lo necesita.

La nacencia lo dota de condiciones propias del fútbol de su país. La juventud le permite contar con tiempo de espera. No conviene lanzarlo al olimpo demasiado pronto porque ya tenemos antecedentes de casos similares que acabaron casi en decepción. Verbigraccia: Robinho.

El muchacho tiene ganas de triunfo y en el campo muestra gran desparpajo. En un conjunto en el que hay momentos de mohína su decisión a la hora de buscar el área contraria le otorga el favor del público. Los socios del Madrid necesitan quien les levante la moral y el brasileño cuenta con las características propias de quien es capaz de inventar sobre la marcha y romper con ello las normas del contrario. Los jugadores imprevisibles siempre tienen público. A Vinicius le faltaba el gol y ya ha entrado en la nómina. De ahora en adelante el club podrá recuperar público en las gradas. Jugadores de este estilo llaman.

Aunque el partido era de Copa y el adversario el Leganés, que no es la Juventus pongamos por caso, lo que hizo tuvo mérito porque quien es capaz de crear momentos de fluidez y encanto lo hace ante todo tipo de contrarios. Vinicius ya ha sentado plaza de jugador que entusiasma, pero conviene moderar los adjetivos. Está en condiciones de cuajar, pero todavía no lo ha hecho.

Posdata. En Valencia han puesto la cabeza de Marcelino en la picota. Si lo echaran no debería salir solo. Mateu Alemany y el tal Longoria tienen algo que decir de los desastres de los fichajes.