Florentino y Bartomeu fichan futuro

El “imposible lo dejáis para vos y para mí”, es frase que podrían echarse a la cara todos los grandes presidentes del futbol mundial y entre ellos, los de Barcelona y Real Madrid. La llegada de magnates y reyes del petróleo o la industria del acero o el aluminio, produjo una inflación a la que fueron arrastrados clubes cuya economía había sido siempre controlable. Los contratos de cientos de millones de euros han llevado al futbol a manejar cantidades que en la mayoría de los casos solamente se sostienen mientras está detrás el patrocinador, dueño de la mayoría accionarial. El destino en algunos casos, cuando acabe el sostén del caballo blanco será, probablemente, el desastre y hasta la desaparición de la entidad.

El profesionalismo creó la primera gran división y de ahí que en Madrid, desapareciera la Gimnástica, ejemplar entidad deportiva nacional y casi nadie pude recordar que la Liga de Primera división la formaron, entre otros clubes, Europa de Barcelona, Real Unión de Irún y Arenas de Guecho que siguen existiendo, pero de manera segundona. También por el camino murieron Racing y Nacional de Madrid y varios clubes catalanes como Hispania, Cataluña e Internacional.

La llegada de los prebostes del dinero y la gran importancia que ha tenido la televisión y los patrocinios, han creado una élite en todos los países y mientras exista tal euforia seguiremos contando hazañas relativas a los fichajes.

Barcelona y Real Madrid han tomado nota de los difícil que resulta mantener los presupuestos con contratos estratosféricos y salarios que dejan sin fondos la caja cada mes. Por ello Florentino Pérez y Josep María Bartomeu han tomado el camino de la búsqueda de valores con futuro y con traspasos que aún son aceptables. Fichar muchachos de veinte años y aún menos indican cambio de estrategia. Las canteras se van a rentabilizar con las gentes criadas en casa y los jovencitos captados fuera y que han de despegar nutridos por el espíritu de la casa.

Posdata. Marcelino fue despedido del Villarreal tras jugar en Gijón contra el Sporting. La derrota del Valencia en El Molinón lo ha puesto a hacer la maleta. Le sienta mal volver a casa.