El Valencia de Lim mendiga

Tal vez la operación más nefasta de las ventas de clubes a inversores extranjeros fue la del Valencia. El presidente que dirigió la operación, Amadeo Salvo, de infausta memoria, convenció a los miembros de la Fundación para que entregaran la entidad al singapurés Peter Lim que prometió el oro el moro. Le faltó el Micalet, pero ya estaba en la ciudad. También estaba el armazón del nuevo estadio del que anunció su terminación para este año, para la celebración del Centenario y la obra sigue sin que nadie ponga un ladrillo más.

Lim ha ido pagando la deuda en cómodos plazos gracias a Bankia que por la mediación de José Ignacio Goirigolzarri aceptó cobrar el préstamo sin poner en más agobios a la sociedad. Anunció equipo competitivo capacitado para enfrentarse a Madrid y Barcelona y lo más que ha logrado ha sido dos clasificaciones europeas. Pero en ningún caso ha logrado el objetivo de seguir entre los grandes continentales.

Lim, influido por Jorge Mendes, socio suyo en algunos negocios, llevó a Mestalla jugadores de medio pelo. Algunos no han logrado tener sitio en lugares a los que fueron cedidos como el caso de Aderlán Santos que ahora regresa y no se sabe que hace con él.

El club pareció recuperar el camino perdido con Marcelino en el banquillo y Mateu Alemany en la dirección del club. Después de obtener puesto en Liga de Campeones de la que ha sido apeado tristemente se topan con el problema de un equipo que no marca goles y que está huyendo de los puestos del descenso casi por caridad.

Alguien es el responsable de que llegara cedido Bathsuany del que se quieren desprender en el mercado de enero. Tampoco ha sido un éxito el fichaje de Gameiro, jugador del que se quiso deshacer el Atlético y lo hizo brillantemente ya que ejerció futbolísticamente el timo de la estampita. Gameiro no ha sido un refuerzo y con la venta de Zaza, jugador que se había adaptado al club y a la ciudad, y proporcionaba espacios para que Rodrigo pudiera marcar goles, la delantera es de auténtica pena. A Marcelino no le gustaba Montoya y fichó a Piccini. Cambió la seda por el percal.

Ahora, a la desesperada, busca un delantero que ayude. Los tiros han ido por Chicharito, quien ya ha dado su conformidad. Falta el acuerdo con el club. Pero el Valencia va de tan pobre, pese a tener un dueño tan rico, que sólo pide que el mexicano llegue cedido por seis meses.

Posdata. Florentino Pérez ha cambiado el sistema. En lugar de galácticos ficha jóvenes con futuro.