Atlético y Barça confirmaron sus clasificaciones

Al Atlético de Madrid le sobró la segunda parte de su partido contra el Mónaco. Al Barça le habría gustado borrar el primer periodo. El equipo madrileño necesitó muy poco para apuntalar la victoria y después, tal vez porque los jugadores vieron que delante no había gran enemigo, se relajearon y acabaron angustiados. En el Mónaco bastó la salida al campo de Radamel Falcao para que sus compañeros se hicieran a la idea de que podían mejorar el resultado y a punto estuvieron de hacerlo. El Barça tuvo que mejorar durante la segunda mitad. Lo hizo cuando Messi volvió a tomar el mando y se hizo acompañar de Dembelé. Tengo la impresión de que éste se ha ganado ser titular al formar sociedad con el argentino que es quien manda. Doble victoria y doble clasificación. El Barça afirmó la primera plaza de su grupo. Piqué remató la función con el segundo tanto.

En el Metropolitano hubo tal superioridad que el juego acabó por ser insulso. El Atlético era dueño del balón y estaba muy bien asentado. Los únicos momentos de jolgorio fueron los goles y, consecuentemente, hubo que buscar algún entretenimiento. A mí me bastó controlar a Rodri. De nuevo impecable. Otra vez dando la pelota siempre al compañero mejor colocado y constantemente situado en el campo para recibir el esférico y empezar la jugada. Rodri mejora en cada partido.

El Barça se sintió cautivo en el campo de Eindhoven. La presión del PSV le impidió salir de su campo con el balón bien controlado y con jugadas encaminadas hacia la portería contraria. Al PSV le bastaba con que su portero lanzara saques largos para De Jong, que siempre ganaba en los saltos, para que hubiera que sufrir a Ter Stegen. Finalmente el delantero holandés, pretendido por el Madrid, anotó su tanto. Su cotización subió por el gol ante el Barça.

Los holandeses crearon un puñado de ocasiones de gol. Ter Stegen se tuvo que esforzar y lo que él no detuvo lo hicieron los postes que fueron el gran aliado del primer tiempo. El Barça también dispuso de oportunidades, menos, pero de las que hay que lamentarse. En dos ocasiones consecutivas los defensores holandeses sacaron el balón desde debajo del larguero.

Los barcelonistas hicieron llegadas peligrosas por medio de la banda derecha en la que Semedo y Dembelé se alternaron. Éste último volvió a dar muestras de jugador especial y capaz de inventar sobre la marcha, pero a veces necesita más serenidad. Cuando se alió con Messi creó más peligros de gol.

Al equipo barcelonés se le notó en demasía que Busquets, Rakitik y Vidal formaran el centro del campo. Ninguno de los tres es jugador creativo. El equipo tuvo demasiadas ausencias y Coutinho no ha recuperado la forma. Messi como siempre acudió al recate y Ter Stegen, también como siempre, salvó los momentos más dramáticos.