El Madrid necesita urólogo

Santiago Hernán Solari ha tenido la salida de pata de banco que menos se esperaba. El entrenador del Madrid desveló uno de los grandes secretos de su plantilla. A sus jugadores, en Eibar, les faltó testosterona. Durante años una afirmación de tal calibre era descalificación general. En el fútbol siempre se ha ponderado el valor de los testículos. Si el Madrid, que fue humillado en Eibar, careció de los mismos no hay nada más que añadir. Ya no se trata de recurrir a la falta de compromiso, que en los últimos tiempos es una manera fina de culpar a los jugadores de escasez de valores éticos durante los partidos. Cuando lo que se dice de ellos, cuestión que degrada la hombría, en un deporte tan machista se nos caen los palos del sombrajo, porque después de perder los barcos nos hemos quedado sin honra.

Las temporadas postmundial suelen presentar irregularidades entre los mejores que, naturalmente, son quienes fueron requeridos por sus selecciones. Se suele aguardar a que los internacionales recuperen su buen estado de forma, pero parece que no es este el caso. Ya no es cuestión de forma física. Es algo más y no debe ser solo lo de las partes que en este caso son calificadas de innobles.

En el Madrid han coincidido una serie de problemas que no han sido sólo principios de una consulta de urología. Sergio Ramos lleva una campaña muy por debajo de sus condiciones naturales. En el Madrid y en la selección y a éste no se le pueden restar virtudes

genitales. Modric no es el del Mundial, Cross lleva tiempo sin hallarse, Asensio no ha subido los peldaños que se esperaba que alcanzara, Isco, tras la operación de apendicitis está a unos pasos de sus mejores cualidades. Benzema ha dado la cara y hasta ha marcado goles, pero no basta su aportación delante. Carvajal ha estado lesionado y ello ha sido grave porque se ha perdido la banda derecha. Marcelo se ha parecido poco al mejor Marcelo. Ceballos trata de justificar que se cuente con él para tener más continuidad. Y, habitualmente, el equipo juega con diez. Porque Bale nunca está a más del veinticinco por ciento.

El conjunto no cambiará por mucho que el actual entrenador tenga varita mágica para que salga de la chistera el conejo de la suerte. El equipo está deshilachado y precisa buena sesión de corte y confección. Si a ello se añade un mayor porcentaje de la testosterona que reclama Solari, habrá mejora. Al Madrid nunca hay que darlo por muerto salvo cuando ya está enterrado Y aun alienta.

Posdata. La Navidad se presenta movida. Habrá movimientos en varias plantillas. En la madridista, también. Y no hay en el mercado primera calidad.