Ni Barça ni Madrid: Atlético

El Barcelona no es el que era. El Madrid, menos. El Barça no se sabe exactamente a qué juerga. El Madrid ha desaparecido en el fragor de la batalla y ni juega. No está y los suyos comienzan a no esperarle. El Atlético sigue sin descubrir el Mediterráneo, pero a su ritmo está en el lugar que es cada vez más admirable. Barça y Atlético jugaron un partido lastrado por el tacticismo. Los colchoneros defendieron su estilo con fe. Los azulgrana pretendieron emular sus mejores tiempos y lo más que consiguieron fue manejar la pelota en los lugares en los que no hay peligro.

Al comienzo dio la impresión de que no se iban a declarar la guerra. Les bastaba con un armisticio sin dolor. Tardaron mucho en insinuar intentonas de gol. Los rojiblancos se pertrecharon al estilo Simeone y con esfuerzo extraordinario presionaron a los adversarios sin descanso. En tales circunstancias a los barceloneses le resultó muy difícil llegar con el balón al área de Oblak. Messi apenas pudo dar señales de vida. Y los tiros libres, lanzados desde muy lejos, no fueron peligro para el guardameta atlético.

Simeone no perdió un ápice del calor que le prestan los socios que creen en él a pies juntillas. En realidad, desde que tomó las riendas del club ha habido más momentos de satisfacción, aunque perdiera dos finales de Liga de Campeones, que instantes traumáticos como aquellos que sentenciaban los suyos con aquella frase de “este aleti, este aleti”.

Simeone ha puesto en el equipo su espíritu luchador y por ello no hay estrellas rutilantes salvo Griezmann. Porque Diego Costa que es una de las figuras, y el autor del gol, es rudo, rustico y rural en el que hay poner toda esperanza tanto por él como por Griezmann que sin el hispanobrasileño no es el mismo.

En el Barça han hecho fichajes que no acaban de conformar el equipo con serias aspiraciones. De la misma manera que se suele decir que el Madrid es distinto en Liga de Campeones, porque considera el torneo como suyo, del conjunto barcelonés empiezan a teorizar en el mismo sentido ya que en la Liga contra equipos pequeños, no es el caso del Atlético por supuesto, comete errores inconcebibles.

La semana anterior al partido del Metropolitano todo se centró en Dembelé, su indisciplina y su falta de adaptación, a la ciudad y al club. Pero sucede que el muchacho cada vez que sale marca un gol importante. En el Metropolitano, donde Messi no pudo, él salvó un punto y el liderato que en ese momento se disputaba. Valverde sabrá lo que hace. Es su problema.

Posdata. ¿Qué hacemos con el Madrid? ¿La ausencia de Cristiano ha sido la pérdida de la columna que sostenía el edificio y por ello se ha ido mal suelo? Cúlpese al arquitecto y no al maestro de obras.