Faltan sonrisas en los vestuarios

La etapa de descanso de los clubes, forzada por los partidos internacionales, ha servido para que salgan a relucir todas las insatisfacciones personales. Unas son propias de los futbolistas y otras, en algunos casos las más graves, de los clubes. De momento es el Barça el que se lleva el primer puesto de los conflictos del vestuario.

En el Camp Nou no saben cómo resolver el problema Dembelé. El jugador, un chiquillo un poco malcriado, está resultando un mar de actos de indisciplina que no parecen tener fácil solución. Algunos lo defienden con la teoría de que es joven, que no es fácil adaptarse a otro país y también al fútbol que practica su equipo. Lo cierto es que en el campo recibe mejores calificaciones que fuera del mismo.

El Barça tiene la incomodidad de Arturo Vidal que posee historia importante y se siente minusvalorado. Ya dio un cante reclamando más atención del entrenador y parece que se ha calmado. Tampoco forma parte de la procesión silenciosa Malcom y finalmente ha aparecido Mazinho, padre de Rafinha, reclamando para éste más protagonismo y los dineros que dice le ofrecía el Betis. Afortunadamente para el club, el propio jugador ha llevado la contraria al padre. En este caso parece que no hay caso.

En el Madrid no tienen claro qué hacer con Bale aunque cada día crece más la idea de traspasarlo a la “premier “ y, a cambio fichar a Rushford y Eriksen. Bale no habla, en cuatro años ha sido incapaz de pronunciar una frase que pueda entender la población civil, pero se tiene la impresión de que será partidario de regresar a las islas.

En el Bernabéu no acaba de gustar la actitud de Asensio. Un día es estrella para Balón de Oro, que hasta esto se llegó a decir, y en muchos partidos es tan intermitente que acaban llamándole “Ausencio”. Tampoco es feliz Isco. Desde que fue operado de apendicitis le ha costado volver al equipo y lo ha hecho por debajo de lo que se espera de él. Tampoco luce sonrisas.

En el Atlético se tenía el convencimiento de que la pareja Diego Costa-Griezmann era lo mejor del campeonato. Ocurre que Costa no está en su mejor momento. Lesionado y sin parte de los recursos de los que hacía gala, empieza a ser cuestionado y hasta hay quien lanza la perversa idea de que puede ser traspasado a un club de China. Sin Costa, Griezmann es menos. En el Metropolitano, ocasión para descontentos colchoneros y azulgrana.

Posdata. En el Valencia se han percatado de que los fichajes de este verano no fueron grandes aciertos. Al fin buscan un lateral derecho, un central y un centrocampista. Hay jugadores en la puerta de salida.