Perdimos en Wembley y a casa

España jugaba en Wembley y de los tres resultados posibles solo le valía el empate. Y ganó Inglaterra. España no se clasificó para la fase final a pesar de comenzar el torneo ganando a Inglaterra en Londres y goleando 6-0 a Croacia en España. Otra vez Wembley era testigo de un resultado importante para La Roja. Croacia hizo el esfuerzo y, finalmente, fue derrotada. Los ingleses lucharon con mayor fortaleza física. Por el contrario fueron croatas quienes manejaron el balón con más armonía. A Inglaterra le bastaban los saques largos de Pickford para contragolpear y poner en aprietos la portería adversaria.

Al principio del partido éramos neutrales. No deseábamos el gol en ninguna de las porterías y cada vez que se acercaban a ellas sufríamos como si el peligro fuera para los nuestros. Inesperadamente, Croacia se convirtió en nuestro enemigo a batir a Pickford en una jugada embarullada en la que Kramaric se lió, no sabía cómo salir del embrollo rodeado de ingleses y, finalmente, marcó.

El partido cambió y nos hicimos ingleses como si ya no fueran la Pérfida Albión, que dijo un presidente de la Federación Española, y nos importara menos Gibraltar. Nuestro patriotismo había sufrido un cataclismo. A partir   de ese momento jugamos para conseguir el empate. Lo logramos en jugada que partió de un saque de banda. Sancho, que acaba de entrar, el dejó la pelota a Gómez para que éste sacara. La pelota llegó al área y también hubo incertidumbre, emoción hasta que Lingard llevó el balón a la red. Y ello con Sancho y Gómez en la acción. Gloria in excelsis Deo.

Estábamos en paz con el mundo. Los ingleses nos habían hecho el gran favor de clasificarnos. Había que remar sin avanzar. Era cuestión de no correr peligro alguno. Pero a doce minutos del final en jugada a balón parado, Kane, que llevaba ocho partidos sin mojar, esta vez acertó y nos acordamos de Drake y su parentela. Croacia casi bajó los brazos. Una selección que en el Mundial ocupó la segunda plaza y que supo sufrir partido tras partido e incluso superar las eliminatorias en tandas de penaltis, ya no tuvo fuerzas para intentar nueva igualada. Nos sentimos croatas, solidarios con Modric que hizo un gran partido y nos solidarizamos con Suker que preside la Federación de su país.

No se perdió todo porque nos queda el consuelo de ser como Alemania, Italia y tal vez Francia. La fase final en Portugal la jugarán algunas de las selecciones que no estaban predestinadas a ello.

Ahora, además de las pruebas en Las Palmas ante Bosnia en encuentro amistoso, a Luis Enrique le toca comenzar a pensar en la nueva Roja. Hay que ser conscientes de que fue muy bonito mientras duró, pero ya solo es recuerdo. Volvemos donde tantos años estuvimos rumiando nuestras frustraciones.