Solari complace a la directiva

El Real Madrid tenía un portero titular realmente extraordinario: Keylor Navas. Con él ha ganado las tres últimas Ligas de Campeones y ha sido brillante defensor de las mejores jornadas del campeonato nacional cuando ha tenido que salvar algunos goles. En el Bernabéu y fuera de casa, se ha ganado la confianza de sus compañeros. La mayoría de la plantilla, tal vez la totalidad de la misma, mantiene en él la misma confianza. Sus compañeros no pueden salir a la palestra a defenderle aunque están convencidos de que el único fichaje que no precisaba la entidad era la de un nuevo guardameta. Más bien un delantero que pudiera suplir a Cristiano.

Solari ha dado algunas muestras de autoridad al alinear el equipo que ganó en Pilsen, pero contó con Courtois cuando parecía, como sucede en otros clubes, que la alternancia de los guardametas iba a proporcionar a Keylor la oportunidad de lucirse en Liga de Campeones. Solari cortó con esa norma que en realidad suele ser una estupidez porque el portero titular lo ha de ser en todos los encuentros. Si hay algún jugador que precisa más continuidad es el guardameta. Desde este punto de vista se puede argumentar que la decisión de dar el número uno al belga forma parte de una decisión natural. Pero hay más. En el caso presente da la impresión de que Solari, que está en su derecho de ganarse el puesto, trata de complacer a los dirigentes del club. Courtois fue el fichaje del año.

Tras el fallo con De Gea había que adquirir un futbolista que tuviera más imagen que el costarricense, que únicamente se dedica a jugar magníficamente, a salvar puntos con sus paradas, y en el Madrid hay que tener otra imagen. Keylor no posee gancho mediático. Y Solari quiere tener el suyo complaciendo. Alineando a Vinicius, dándole margen para que se vaya convirtiendo en figura, ninguneando a Keylor porque hay que justificar los dineros invertidos en el belga.

Posdata. Sergio Ramos es el jugador del Madrid recordman en sanciones. Nunca nadie había sido castigado tantas veces. En Pilsen se libró de nueva expulsión. Se la mereció. Le partió la nariz a Havel.