Feo fichaje, fea despedida

Fue totalmente improcedente la nota del Real Madrid con la que trató de justificar la destitución de Julen Lopetegui. En esta ocasión faltó educación. Fue feo el fichaje y ha sido fea la despedida. El club cargó toda la responsabilidad de los malos resultados al entrenador que contrató como último recurso cuando le fallaron todos los nombres que manejó para sustituir a Zidane. El fichaje fue casi un arrebato. Una descarga con la que matar un ruiseñor. No ha sido Lopetegui el mejor de los entrenadores que ha tenido el club. Tampoco peor que algunos de los doce que han pasado por el martirologio de la Casa Blanca.

Faltó elegancia para la decisión final. Nunca ha salido del Bernabéu un entrenador tan castigado. Argumentar para la destitución que existía “gran desproporción entre la calidad de la plantilla del Real Madrid que cuenta con 8 jugadores nominados al próximo Balón de Oro, algo sin precedentes en la historia del club, y los resultados obtenidos hasta la fecha”, fue culpar de todos los males a un solo individuo.

El club no reflexionó sobre la marcha de Cristiano, ni se planteó el examen del juego exhibido por los futbolistas, independientemente de la nominación hacia un titulo que actualmente no merece ninguno de ellos. Lopetegui tragó porque el contrato era suculento y en el Madrid.  La plantilla no fue reforzada adecuadamente. Cambiar a Cristiano por Mariano era un parche. No alinear a Vinicius tal vez fue uno de los graves errores del entrenador. No complació a quienes lo ficharon predicando que había llegado el nuevo Pelé.

Y la tozuda realidad es muy simple: Modric y Kross no se parecen a los de la pasada campaña; Varane es campeón mundialista venido a menos; Benzema sigue sin situarse; Bale está para ser traspasado aunque su precio ya no es el de la compra; Marcelo se ha tapado, a medias, con un gol; Carvajal está lesionado y no es culpable; Asensio ya tiene el sobrenombre de “Ausencio”; Isco mantiene buen tono, pero tampoco es capaz de llevar al equipo hacia adelante y Sergio Ramos protagoniza el peor año de su vida, se limita a hacer faltas, facilita los ataques contrarios y tampoco está para la selección. Courtois, uno de los grandes fichajes, aún no ha parado dos balones de gol. Keylor jugó en Europa y fue el mejor.

La destitución de Lopetegui estaba más que cantada y en ello había acuerdo general. Sin embargo, muchos de quienes eran partidarios de su marcha se han sentido indignados por el modo en que su club ha finiquitado el asunto.

Posdata. Empieza a ser preocupante que haya entrenadores de prestigio que la ilusión de su vida no sea firmar por el Madrid.