El Barça superó la ausencia de Messi

El síndrome Messi lo soportó el Barcelona durante diez minutos del primer tiempo. Los que, además, tuvo que soportar la presión del Inter que quería dejar constancia de que, como todo equipo italiano, es capaz de buscar un gol y defenderlo durante todo el tiempo restante. Lo intentó de nuevo el Inter al comienzo de la segunda mitad, pero si Suárez fue el guerrero que intentó paliar la ausencia de su amigo, el partido lo acabó por ganar el socio asociado en sociedad, Jordi Alba, el defensa-extremo, que siempre aparece por la banda izquierda. Marcó el gol que fue definitivo y no consta que se lo dedicara a Luis Enrique con quien no mantiene sociedad de ningún tipo. El seleccionador se lo pierde.

Asomó Icardi por las cercanías de Ter Stegen y creó dos ocasiones de máximo peligro. El Barça se olvidó de lo que le faltaba, de la ausencia y buscó el balón, se hizo con el y lo cobijó como en los mejores tiempos.

A medida que el Inter se fue replegando la tarea de marcar goles se hizo más complicada. La primera fue un remate de cabeza de Lenglet de córner y el guardameta interista Handnovic repelió la pelota con el pie derecho y ello fue la primera señal formal de lo que se le iba a venir encima.

Valverde renunció a Dembelé para potenciar el ataque y se inclinó por Rafinha que es polivalente y desea tener sitio en el equipo. Fue con Luis Suárez atacante constante. El uruguayo, sin  Messi, se cargó con la responsabilidad de luchar para que la ausencia del argentino no fuera excesivamente penosa. Rafinha robó un balón en el centro del campo, se lo cedió a Suárez y este centró como si lo hubiera hecho Messi y Rafinha entró como hábil rematador y marcó. Fue a la media hora y lo ocurrido con anterioridad estaba en el haber barcelonista y lo que se esperaba, también.

Hubo tregua barcelonista y crecimiento interista que con Politano por la derecha y Lautaro Martínez por el centro a punto estuvo de igualar. Después se produjeron las decisiones de Valverde que crearon sentimiento de miedo porque retiró a Rafinha y lo suplió con Semedo. Luego encorajinó al publico cuando sustituyó a Arthur que se ha convertido en el sucesor de los jugones de antaño, Xavi e Iniesta, por Arturo Vidal, que es otro tipo de futbolista, pero que mostró las condiciones en las que puede ser jugador de gran presencia en momentos difíciles.

Probablemente, Valverde pensó más en el partido con el Madrid sin Messi. Hizo cambios, pruebas, por lo que puede ocurrir el próximo domingo.

Posdata. El Atlético goleado en Dortmund. Inexplicable.