El Madrid sembró vientos

El Real Madrid, el club más rico del mundo va de pobre. En la Liga ha ganado cuatro partidos, empatado dos y perdido tres. Está a cuatro puntos del Barça que el sábado se colocó líder. El club catalán, que en lo que va de temporada se ha limitado a ganar la Recopa de España, ha pasado por momentos de crisis futbolística. Ahora, líder, ve el próximo panorama tan oscuro e incierto como se catalogaba el reinado de Witiza. Se ha lesionado Messi en un brazo y tardará al menos tres encuentros para ser alineado. Ambos equipos se verán las caras en el Camp Nou en la próxima jornada. Entre semana les aguardan partidos de Liga de Campeones. Dos partidos para levantar cabeza.

Del acuerdo entre Florentino Pérez y Lopetegui en vísperas del Mundial, que dejó a la selección abandonada, se puede afirmar hoy aquello de que quien siempre vientos recoge tempestades. Aquél acto del Bernabéu en que fue presentado el entrenador, con bandera, banda y música es hecho del que el presidente madridista desearía olvidarse. Aquellos elogios, aquellas bendiciones han sido brindis al sol. En la Casa Blanca ya tienen muy claro que el relevo ha de ser lo más inmediato posible. Esta semana no parece el momento más adecuado dado que hay que luchar en dos frentes y en el club no hay un meritorio, ni siquiera un Erasmus que pudiera hacerse cargo del equipo. En otros tiempos había un Molowny o un Del Bosque al que acudir. Ahora, ni Zidane que hizo los cursos de entrenador en el Castilla y  el máster con Ancelotti.

La crisis madridista no se puede fijar en la persona del entrenador. Este año se ha planificado mal la plantilla. Se hizo el gran negocio económico con la salida de Cristiano, mas no fue un éxito la remodelación del equipo teniendo en cuenta que se iba el máximo goleador. No se consiguió el gran fichaje galáctico y se confió en Bale, que nunca ha sido jugador en que depositar los valores de la casa. Nunca se ha integrado, nunca ha jugado