Alcácer y Rodri, pilares en la selección

Paco Alcácer no era feliz en el Barça. Jugaba poco y, pese a ello, tenía buena marca de goles. Hacía méritos, pero su entrenador, Luis Enrique, le administraba pequeñas dosis de fútbol. Tal vez con Messi, Suárez y Neymar había pocas ocasiones. Tampoco cuando la ocasión era propicia encontraba plena satisfacción. No debía ser manía del entrenador porque éste, desde el puesto de seleccionador, lo ha llamado. Alcácer, que ha regresado a la selección con el argumento de que en cuatro partidos no completos de la Bundesliga ha marcado seis goles. reconfirmó en Gales su capacidad artillera ante la portería contraria con dos tantos en media hora.  En medio Sergio Ramos había cabeceado la segunda diana. Bastaron treinta minutos para que el experimento de Luis Enrique fuera un éxito.

El técnico conformó un conjunto en el que dio satisfacción a Albiol, Alcácer y Suso y trató de suplir la baja de Isco con Ceballos aunque no fue éste el más brillante del conjunto. Lo importante no fue solo el triunfo, sino la facilidad con que se manejaron jugadores que han estado mucho tiempo fuera del equipo o son casi nuevos en la plaza.

Independientemente del sistema utilizado, de las ordenes de Luis Enrique, del modo solidario con que se fundieron los participantes, hubo jugadores que no solo destacaron sino que en el caso de Rodri éste dijo aquí estoy yo para lo que gusten mandar. Rodri se pasó todo el partido sin perder un balcón, sin dar un mal pase, cubriendo la zona central para dar salida al juego e interceptar los ataques galeses. Busquets no es mejor en estos momentos.

Rodri, que se ha hecho en el Villarreal en la escuela de Bruno Soriano cuya lesión parece incurable, creció en el Madrigal y no ha dejado de hacerlo en el Metropolitano. Tal vez en Villarreal también contó con el ejemplo de Senna, jugador que seleccionó Luis Aragonés para ganar la Eurocopa porque cubría los pasillos de seguridad, no había quien le robara la pelota y no desperdiciaba un solo pase. Rodri ha heredado tales virtudes.  Fue el faro con el que orientó la selección. Auténtica exhibición. Después de haber visto creo que más de cuatrocientos partidos de la selección no recuerdo un futbolista con tanta precisión como Rodri. De sombrerazo.

La superioridad del equipo nacional fue manifiesta desde el comienzo. El cuarto gol, remate de Bartra, estuvo a punto de dejar a los galeses en auténtico ridículo. El tanto de última hora, el antiguamente llamado del honor les salvó la cara. Luis Enrique ha reactivado al conjunto nacional juegue quien  juegue.