La Ryder, tregua entre el fútbol

El golf, con la disputa en París de la Ryder, nos ofrece una tregua en un calendario repleto de partidos de fútbol. Los mejores jugadores europeos y los estadounidenses se disputan un trofeo que se ha convertido en una competición excepcional. Un grupo de profesionales que viajan en aviones privados y ganan millones todos los años, tanto por lo que ganan en el campo como lo que obtienen por publicidad, juega sin premios económicos y con el auténtico espíritu que, además, cuenta con la representación  continental. Está en juego el honor.

Los estadounidenses, sus espectadores, no se contentan con ganar. También en el campo se comportan como forofos. En los tres días de la Ryder los espectadores norteamericanos gritan el nombre de su equipo como si en ello estuviera en juego el prestigio de su nación.

El golf español aporta al torneo de este año a dos grandes jugadores. Sergio García por ahora ha sido el europeo con más puntos sumados. Tras una temporada en que ni siquiera ha sido capaz de pasar varios cortes, ha sido invitado por el capitán del equipo atendiendo a su historial y experiencia. Junto a él estará Jon Rahm, el último genio golfístico nacional de quien se pueden esperar actuaciones sobresalientes.

De los dos representantes del golf español se esperan actuaciones que estén a la altura de lo que fueron antaño las protagonizadas por Severiano Ballesteros, Olázabal, Miguel Ángel Jiménez, Manuel Piñero, José María Cañizares, Pepín Rivero, Antonio e Ignacio Garrido. Este año el canario Rafa Cabrera Bello ha hecho méritos para estar entre los doce, pero en esta ocasión se ha quedado fuera del conjunto seleccionado.

En el equipo europeo aún existe el espíritu ganador de Seve. Fue el alma de Europa desde el primer día en que los españoles fueron invitados a formar parte de la selección. Sus primeras actuaciones fueron consideradas como propias de invitados, pero por sus resultados pasaron a ocupar puesto tan importante que ya no es posible una Ryder sin españoles en la formación europea. Seve y Olazábal han sido, además, capitanes de la formación y desde el puesto de mando han vivido el triunfo de Europa. A partir del viernes los miles de españoles que practican este deporte estarán pendientes de la competición. A Sergio y Rahm les aguarda la tarea de no ser menos que quienes les precedieron como pareja. Sergio es la veteranía y Rahm el futuro. Éste tiene la oportunidad de seguir asentándose en la primera línea mundialista.

Posdata. El lazo amarillo en recuerdo de Celia Barquín ha sido el primer gesto de ambos equipos. Los dos han lucido en los entrenamientos el símbolo de su solidaridad.