Luis Enrique no se junta con Alba

Luis Enrique está condenado a vivir en permanente polémica. No fue recibido con aplauso general por sus antecedentes barcelonistas, que, para algunos, son penales. Se la reprochó su falta de simpatía, sus actitudes cortantes en las conferencias de prensa y su aversión a las entrevistas individuales. Ha comenzado su labor y ha habido otros motivos para ponerlo en solfa. De entrada, no ha hecho auténtica revolución que era lo que se esperaba tras el frustrante Mundial de Rusia. Sorprendió que se dejara en casa a Yago Aspas, pero lo ha recuperado tras la salida de Diego Costa por cuestiones personales. No hay modo de comprender y de estar a su lado por la falta de Jordi Alba.

En la ausencia del barcelonista da la impresión de que ha mantenido su rechazo, el mismo que mostró al frente del Barça. No se llevaban bien e imponía la autoridad en el club. En este momento persistir en el rechazo no es plausible. Luis Enrique tiene obligación de seleccionar a los mejores y entre ellos está, sin duda alguna, Jordi Alba.

Dentro de un equipo tanto si es de club como si es nacional, debe existir la comunión entre futbolistas y entrenador. Éste no debe mantener actitud negativa hacia un jugador por muchas diferencias personales que existan. El mejor debe estar en el conjunto y en casos como este debe privar la mano izquierda del técnico. Él debe solucionar el problema. En caso extremo, cuando el futbolista mantiene actitud poco recomendable, es cuando debe aplicarse la norma de la cohesión y sobra quien rompe la unidad. No sabemos  las razones por las que Luis Enrique mandó a la suplencia muchas veces a su lateral izquierdo. El seleccionador no suele ser partidario de dar explicaciones. Sin embargo, cuando se ostenta un puesto como este existe la obligación de dar respuestas a las preguntas que, además, se hace la mayoría.

El responsable de la selección tiene la obligación de contar con los mejores independientemente de que haya dudas en algunos casos. En el de Jordi Alba no hay ninguna. De momento es el mejor. Luis Enrique tiene la obligación de echarse la muleta a la izquierda.

Posdata. Ya hay algún entrenador apuntado a reconocimiento.