Courtois, la obediencia debida

No fue preciso recordarle a Julen Lopetegui qué es la obediencia debida. Sabía desde el día en que el Madrid fichó a Courtois que tenía que hacer un pequeño disimulo de alinear a Keylor Navas antes de otorgar la titularidad al belga. Se cumplió con lo establecido. No era cosa de contratar una figura para que estuviera sentada en el bando de la paciencia. Keylor llevaba de prestado tres años -primero lo iban a cambiar por De Gea- y no era cosa de prolongar situación tan incómoda para club, entrenador y ambos futbolistas. Ya está resuelta la segunda parte de la parte contratante.

La primera, los suspiros por la ausencia de goles de Cristiano, han ido a menos. Benzema y Bale se han tomado en serio la obligación de hacer lo posible para que el portugués sea olvidado lo antes posible. Su falta, en principio, parece menos ya que en la Juventus aún no se ha estrenado. Tendría gracia que al final se llegara a la conclusión de que el equipo jugaba para él. Quizá en Italia no tenga tantos gregarios y ello le lleve a cifras menos espectaculares.

La Liga va a tener menos morbo porque Messi ya no tiene que disputarse la Bota de Oro con Cristiano. Ahora, en el Madrid hay más reparto de papeles. Por ejemplo, los penaltis los tira Sergio Ramos, que ya hace tiempo que habida demostrado que es más certero que el portugués en los tiros libres. En este aspecto era recordman negativo porque que no alcanzaba al diez por ciento de aciertos.

Lopetegui se va a topar con alguna polémica en lo que se refiere a las alineaciones. Da la impresión de que Isco no goza de su total complacencia. El actual entrenador va a tener muy pocas oportunidades para imponer sello personal. La alineación va a variar muy poco. Las únicas diferencias van a estar en el relevo de Keylor y la ausencia de Cristiano. Prácticamente, jugarán los mismos salvo el luso. La novedad sería dar la alternativa a Vinicius. Mariano ya formaba parte de la casa aunque con un año de excedencia. La sorpresa del año ha sido que Florentino Pérez no haya recurrido a un galáctico.

Posdata. Joaquín es el bético más feliz del universo. Por segunda vez consecutiva ha vencido al Sevilla. Y esta vez con un gol suyo. Y de cabeza.